viernes, 27 de enero de 2017

Un chamán experto en ayahuasca habla sobre los turistas estúpidos

Un chamán experto en ayahuasca habla sobre los turistas estúpidos


Ahora que miles de extranjeros se han enterado de los poderes de la planta, la antigua tradición se ha convertido un poco en una industria informal llena de oportunistas.

A estas alturas casi todos hemos oído hablar de la ayahuasca. Se dice que la planta medicinal alucinógena utilizada por las comunidades indígenas en Centroamérica es un potente sanador y/o una hierba que hace que alucines y vomites mucho. Ahora que miles de extranjeros se han enterado, la antigua tradición se ha convertido un poco en una industria informal llena de oportunistas.

En Perú conocí a Víctor Cauper Gonzáles, un chamán de 55 años proveniente de Pucallpa, reconocido localmente por su tratamiento de enfermedades complicadas. Tiene una ética de trabajo impecable y sólo atiende a quien realmente tenga un problema de salud. Hablamos de los siete años que pasó deambulando por la selva antes de convertirse en un chamán, los peligros de los farsantes y cómo el auge del turismo de la ayahuasca ha impactado su ciudad natal.
VICE: Víctor, ¿cómo te metiste en el chamanismo? Víctor Cauper Gonzáles: Decidí convertirme en chamán hace 36 años, cuando estaba en la universidad estudiando para ser maestro de una escuela primaria. Vengo de una familia con una tradición muy fuerte de chamanismo: mi abuelo era un chamán reconocido y me enseñó muchas cosas. Ingería la ayahuasca y viajaba a diferentes lugares y planetas, y compartía conmigo sus percepciones de esos lugares.


¿Así que seguiste los pasos de tu abuelo?
A pesar de mi crianza, inicialmente elegí un camino educativo y fui a la universidad, pero no estaba muy contento con eso y sabía que mi vocación era continuar nuestra tradición familiar, así que me salí de la escuela y me fui a la selva por mi cuenta, donde viví sólo durante siete años. No tenía dinero, ni nada de nada; sobreviví en la selva como nuestros antepasados, comiendo plantas y pescando. Después de siete años, sabía que estaba listo para convertirme en chamán y curar a los demás.
¿Hubo alguien que te entrenara? No. Tener un buen maestro que te guíe es importante, pero ser un chamán también requiere intuición y paciencia. Tienes que ser capaz de ponerte en contacto con las plantas. Es algo que tienes que aprender por ti mismo, llega gradualmente, pero si no lo tienes dentro de ti, un maestro no puede ayudarte.


¿Cómo fue tu primera experiencia con la ayahuasca? 
Seguí una dieta muy estricta durante mi estancia en la selva, conocí todas las plantas medicinales y sobreviví por mi cuenta. Una dieta de ayahuasca dicta que no puedes consumir azúcar, sal o alcohol, y no puedes tener sexo, por lo que me dediqué por completo a seguir la antigua sabiduría transmitida por mis antepasados. Pero esos siete años fueron mi proceso de preparación —no tomé nada de ayahuasca en ese momento—.
Cuando por fin me sentí listo para tomarla, la larga espera valió la pena: fue increíble. En vista de que entrené tan bien mi cuerpo y mente por mucho tiempo, fui capaz de viajar inmediatamente a diferentes tiempos y dimensiones durante esa primera experiencia con ayahuasca. Me conecté con el espíritu de mi abuelo y también hablé con el espíritu de las plantas. Desde entonces, la ayahuasca ha sido una parte muy importante de mi vida.RELACIONADO: El turismo de ayahuasca está afectando a los indígenas del Amazonas
En la actualidad hay un montón de extranjeros que vienen a Perú para tomar unas "vacaciones de ayahuasca", y a veces la toman sin ningún tipo de preparación. ¿Cómo te sientes al respecto? Es muy peligroso. Hay viajeros serios que entienden los beneficios de esta medicina, pero también hay una gran cantidad de extranjeros que ven la ayahuasca como una forma interesante de emborracharse o drogarse. Pero si no estás preparado, si no sigues la dieta y no sabes lo que haces, no puedes beneficiarte de tomarla. Así que muchas personas también acaban por tener malas experiencias.
Existe un malentendido muy común. La ayahuasca no es una droga, es un medicamento muy fuerte que necesita ser ingerido con responsabilidad, y que puede solucionar o aliviar muchas enfermedades. Dicho esto, tampoco es una solución rápida: tiene que ser un proceso lento, gradual y deliberado. La mayoría de las personas que traté tomaron ayahuasca decenas de veces durante un período de tiempo para sanar, pero muchos no tienen la paciencia para eso. Quieren irse de vacaciones y curarse, pero la paciencia es la esencia misma de la ayahuasca.
¿Qué diferencias notas entre el tiempo en el que empezaste a practicar el chamanismo y ahora? Ahora es una industria: los occidentales se dieron cuenta de que hay dinero de por medio. Muchos centros de retiro son administrados por occidentales, de una manera similar a la minería ilegal. Llegan y roban nuestra antigua sabiduría y la venden para obtener ganancias.
Cuando empecé, la ayahuasca se trataba de curar a las personas, de diagnosticar la enfermedad y ayudar a la gente a mejorar. Pero ahora hay empresas que comercializan con esto y que contaminan por completo la cultura de la ayahuasca.
Lo que es peor, hay programas de entrenamiento de chamanes. Las personas vienen, se inscriben en un curso, toman algunos talleres, tal vez obtienen un certificado y se hacen llamar chamanes. Luego van y tratan a las personas, lo cual es extremadamente peligroso, ya que no puedes convertirte un chamán en dos semanas. ¿Se imaginan a un médico que opere a una persona sin ningún conocimiento ni equipo adecuado?

¿Qué te motiva a seguir adelante, a pesar de estos cambios?
Es muy gratificante curar a la gente. A veces tengo pacientes que han perdido toda esperanza y la medicina moderna no puede ayudarlos más, así que acuden a mí. He ayudado a personas con cáncer, SIDA, diabetes, tumores, problemas de estómago, lo que sea. La mayoría se mantiene en contacto conmigo y me cuenta de su progreso, sus familias me llaman para darme las gracias; es una sensación increíble.
¿Qué tipo de gente acude a ti para tratarse? Solía tener sólo pacientes locales, pero los extranjeros han comenzado a visitarme también durante los últimos tres años. No tengo un sitio web ni nada, así que no tengo idea de cómo me encuentran estas personas desde China hasta la República Checa. Debe ser de boca en boca.
¿Existe alguna persona a la que le negarías tratamiento? Solamente trato a personas con enfermedades físicas graves, no a quienes vienen a buscar aventura. Puedo distinguirlos fácilmente y cuando consulto mis plantas, me dicen quién necesita ayahuasca y quién no.
Por ejemplo, a ti no te atendería. Los espíritus de las plantas me dicen que no tienes ningún problema con tu cuerpo, sólo estás un poco confundido y posees algunos problemas emocionales, pero nada grande. No necesitas ayahuasca.
Ja, bueno, ¿qué persona de veintitantos años no está confundida y no tiene problemas emocionales?Exactamente, no puedes obligar a una flor a florecer: lo hará, pero a su propio tiempo. La ayahuasca no te dará diez años de madurez, tienes que experimentar y aprender ciertas cosas en la vida por ti mismo.


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