jueves, 9 de mayo de 2019

RESPETA LA ESPIRAL EVOLUTIVA: NO HAY CAMBIO SÚBITO SINO SANACIÓN CAPA POR CAPA.

RESPETA LA ESPIRAL EVOLUTIVA: NO HAY CAMBIO SÚBITO SINO
SANACIÓN CAPA POR CAPA.
Por Laura Foletto

Estaba mirando un documental sobre Mercedes Sosa y, cantando con ella una de sus canciones, se me cayeron las lágrimas y le agradecí su compañía en tiempos duros.  Me vinieron a la memoria años de depresión, en los que la escuchaba casi todos los días.  Me había olvidado ese período, al igual que otras oscuras noches del alma que atravesé.  Volví a llorar hondamente, agradeciéndome haber pasado por tantos procesos y estar aquí, de pie, todavía viva y en continua evolución.

Todos esos ciclos me trajeron hasta lo que soy ahora y me permiten seguir expandiéndome, abriéndome a mi esencia, “decidiendo dónde pongo esta sangre en tierra”, acompañando a otros.  Si no aceptamos estas oscuridades, si no las transitamos y sanamos, si no comprendemos sus aprendizajes, seguiremos en la superficie de la vida, sufriendo inútilmente, repitiendo experiencias una y otra vez.

Ahora que estamos cerrando procesos, conductas, relaciones, vidas enteras, esto se presenta muy fuerte y perentorio.  Conforme sigamos huyendo de lo que se nos muestra con claridad, de los monotemas que se reproducen continuamente con distintas personas y situaciones, no podremos lograr nada de lo que anhelamos.  Por más positivos que seamos, por más afirmaciones que escribamos, por más “espirituales” que nos digamos, si no hay resolución de nuestros aprendizajes, nos harán volver a la rueda hasta que lo hagamos.

Podemos utilizar distintos métodos y muchos son válidos y rápidos en su comprensión, pero son básicamente un nuevo punto de partida.  En general, no hay magia instantánea: debemos cambiar nuestras actitudes cotidianas con constancia y paciencia.  La inercia que llevamos, los condicionamientos familiares y sociales, el clima general son tan potentes que no se frena todo de una vez.  Ese espejismo de que nos transformaremos súbitamente es dañino, porque, cuando nos vemos cayendo en conductas parecidas, nos desilusionamos y descreemos de todo (especialmente de nosotros mismos). 


Además, la espiral evolutiva va abriendo capa tras capa nuestros karmas, contratos, memorias, pactos, experiencias, a medida que podemos soportarlo, en función de la energía y conciencia que el cuerpo es capaz de acoger.  Volaríamos por el aire si recibiéramos de repente las memorias y la energía de lo que realmente somos.  Cíclicamente, vamos elaborando los estratos que nos son permitidos y, gradualmente, vamos profundizando con más facilidad y velocidad.

Una clave importante es el manejo emocional de estos procesos.  Pensamos que, porque comprendemos y sabemos cómo funcionan, ya los solucionamos.  Eso es un desarrollo intelectual que no guarda relación con la monumental carga emotiva que subyace y que explota cuando menos lo esperamos.  La mente es apenas un pequeño porcentaje del camino, no el “todo” como se nos vende.  Es cierto que una mente enfocada, clara y positiva nos ayuda pero eso se logra después de la gran  labor emocional que nos espera.  Evitarla es retrasar la evolución.

Hay mucho dolor, tristeza, odio, desilusión, agresividad, dando vueltas en estos días.  No los neguemos, como si fuera malo, poco espiritual.  Al contrario, son oportunidades de cerrar ciclos que deben terminar definitivamente; solo así, podremos abrirnos a lo nuevo.  Y ello llegará de acuerdo a la vibración de nuestro corazón, lo cual exige coherencia.  No podemos decir una cosa y hacer otra ni esperar algo que no somos ahora.  No llega lo que pensamos sino lo que nuestra energía es. 

Seamos amorosos y pacientes con la fragilidad de los inicios y con los pasos ineludibles que debemos dar.  Si rendimos el ego y sus controles al Amor que somos, seremos guiados y protegidos por nuestro Ser y nuestros Guías en formas maravillosas y nuevas que ni imaginamos.  Entreguémonos.

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