Llegan las 5:00 de la tarde y sientes los ojos pesados, llenos de arenilla, ardiendo y tu visión se vuelve intermitentemente borrosa. Tu respuesta instintiva es inundarlos con lágrimas artificiales químicas que solo te dan alivio por 10 minutos antes de que vuelva a arder. 

El mayor mito sobre el síndrome del ojo seco y la vista cansada es creer que a tus ojos les falta agua. En realidad, la biología oftálmica nos revela que más del 85% de los casos de fatiga visual severa son causados por una falta crítica de lípidos (aceite).
Tu película lagrimal está compuesta de varias capas, y la capa más externa es un escudo grueso de aceite producido por las diminutas Glándulas de Meibomio, ubicadas en los bordes de tus párpados superior e inferior. Este aceite es una manta protectora que evita que la parte acuosa de tus lágrimas se evapore. Cuando pasas horas mirando la pantalla del celular o la computadora, tu tasa de parpadeo cae un asombroso 60%. Al no parpadear, esas diminutas glándulas sebáceas no se exprimen, se obstruyen y el aceite en su interior se endurece como si fuera mantequilla fría.
Sin el escudo de aceite, tus lágrimas se evaporan al instante frente a la luz azul. Cuando usas gotas comerciales sin parar, literalmente lavas la minúscula cantidad de aceite natural que te quedaba.
Para curar permanentemente la sequedad y la fatiga, debes destapar las glándulas y reconstruir tu capa lipídica. Guarda la Rutina de Restauración Ocular Vitalízate para recuperar tu visión esta misma noche:
Deja de lavar tus ojos con químicos y devuelve la grasa protectora. ¿Sientes punzadas o picazón en los ojos al final de tu jornada laboral? ¡Déjalo en los comentarios! 
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