martes, 8 de septiembre de 2026

MEDICINA MARIPOSA

 LA MEDICINA DE LA MARIPOSA

La mariposa parece frágil, ligera, casi hecha para volar entre flores.
Pero antes fue oruga.
Se arrastró.
Vivió pegada al suelo.
Y llegó un momento en que seguir avanzando igual ya no fue suficiente.
Entonces entró en la crisálida.
Se quedó quieta, apartada del mundo, y permitió que la forma que conocía comenzara a deshacerse y reorganizarse.
Eso no es fragilidad.
Es una valentía cabrona.
Queremos transformación sin soltar nada:
alas sin crisálida,
ligereza sin desprendernos del peso.
Pero la mariposa no negocia así.
Para volar, tuvo que dejar de insistir en seguir siendo oruga.
Ahí está su medicina.
Hay momentos en que avanzar ya no significa seguir caminando, sino detenerse, callarse, entrar en la oscuridad y mirar de frente lo que llevamos años evitando:
miedos,
apegos,
heridas que ya se volvieron identidad.
Entrar en crisálida no es esconderse.
Es dejar de demostrar quién eres para descubrir quién queda cuando caen las formas con las que aprendiste a sobrevivir.
Y cuando la mariposa por fin emerge, no se queda admirando sus alas.
Va hacia las flores.
Poliniza.
Conecta.
Deja algo fértil a su paso.
Esa es la transformación verdadera:
no solo te vuelves más libre tú, también tu manera de estar en el mundo empieza a dar vida.
Las alas no comienzan cuando sales de la crisálida.
Comienzan el día en que dejas de aferrarte a seguir siendo oruga.

La respuesta de este australiano al exabrupto de Trump sobre “la OTAN no estando allí para Estados Unidos”

 Earle L. Bailey:

La respuesta de este australiano al exabrupto de Trump sobre “la OTAN no estando allí para Estados Unidos” es perfecta.
"Amigo. Tú diriges un país con 600.000 personas sin hogar durmiendo en la calle esta noche. Un país donde el 40% de los adultos no puede cubrir una emergencia de $400 sin pedir prestado dinero. Un país donde la insulina cuesta más que una cuota de coche y la gente la raciona para sobrevivir. Un país donde la deuda médica es la causa número 1 de quiebras. Un país donde las mujeres mueren en los aparcamientos de los hospitales porque los médicos tienen demasiado miedo de las leyes sobre el aborto para tratar un aborto espontáneo.
Tú encierras a más de tus propios ciudadanos que cualquier nación en la Tierra. Más que China. Más que Rusia. Más que Corea del Norte. La tierra de los libres tiene a 2 millones de personas enjauladas, y un cuarto de ellos ni siquiera ha sido condenado por nada. Solo son
demasiado pobres para pagar la fianza.
Tu esperanza de vida va hacia atrás. Eres la única nación desarrollada donde eso está sucediendo. Tu tasa de mortalidad infantil es peor que la de Cuba. Tus niños hacen simulacros de tiradores activos entre matemáticas e inglés mientras tú vendes acciones de fabricantes de armas a tus amigos.
Tu salario mínimo no se ha movido en 15 años. Tienes maestros trabajando en 2 empleos y veteranos durmiendo bajo puentes y acabas de gastar un billón de dólares arrasando un país que no te atacó.
Y tienes a un delincuente condenado, juzgado por violación, protector de pedófilos, follador de estrellas del porno, insurrecto que dirige la mayor campaña de guerra de vertedero desde que los talibanes te dieron las gracias de nuevo por perder.
¿Y tú llamas a Groenlandia mal dirigida?
Groenlandia tiene atención sanitaria universal. Educación gratuita. Una de las tasas de encarcelamiento más bajas del mundo. Nadie se queda en bancarrota allí porque se enfermó. Nadie muere en una sala de espera porque su seguro dijo que no.
"La OTAN no estaba allí cuando los necesitábamos." ¿Cuándo exactamente fue eso, campeón? ¿El 11 de septiembre? Porque la OTAN invocó el Artículo 5 por primera y única vez en la historia POR TI. Soldados de docenas de países se desplegaron, lucharon, sangraron y murieron en Afganistán POR TI. Australia ni siquiera estaba en la OTAN y aun así aparecimos. Durante 20 años.
Y tú te retiraste a las 2 de la mañana sin decirle a nadie y los dejaste lidiando con el desastre.
Así que tal vez antes de que empieces a llamar a otros países mal dirigidos, echa un vistazo a tu propio patio trasero, tú vendedor de revestimientos de aluminio con bronceado en spray. Lo único mal
dirigido en esta imagen es tu puñetera boca."

EN LA FILA DE LA COMUNIÓN

 Caminar hacia el altar se convierte a veces en un acto reflejo, un paso más dentro de la liturgia dominical al que nos acostumbramos. Olvidamos que lo que está ocurriendo en ese instante es un acontecimiento tan grande que los mismos ángeles tiemblan de asombro ante el altar.

La Sagrada Eucaristía no es un símbolo ni un trozo de pan bendito; es el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo Dios vivo. Por eso, la Iglesia nos invita a cuidar al máximo los momentos previos y posteriores a este milagro de amor.
Antes de dar el paso al frente, la preparación del corazón es fundamental. En primer lugar, examina tu conciencia para asegurarte de estar en gracia de Dios; si hay pecado grave, la confesión sacramental debe ir primero.
En segundo lugar, guarda el ayuno eucarístico de una hora, un pequeño sacrificio corporal que predispone el alma. Y en tercer lugar, al estar frente a la Hostia Santa, realiza un gesto de profunda reverencia antes de decir Amén con total fe y convicción.
El encuentro no termina al recibir la Comunión; es allí donde empieza lo más íntimo. Al regresar a tu banca, lo primero es guardar un silencio sagrado, cerrando los ojos para adorar al Huésped divino que ahora habita en ti.
Lo segundo es encender una oración de acción de gracias, conversando con Jesús con la confianza de un hijo y agradeciendo que haya bajado a tu pequeñez. Finalmente, ofrece tus intenciones, dolores y alegrías, sabiendo que tu corazón es en ese instante un sagrario vivo.
Vivir la Comunión con esta conciencia transforma cada Misa en un encuentro real que renueva nuestras fuerzas y nos santifica desde dentro.
La próxima vez que te acerques al altar, detén el tiempo en tu mente, contempla la grandeza de tu Dios y recíbelo con el amor, la pureza y la reverencia que solo el Rey del Cielo merece.
Ver menos

viernes, 4 de septiembre de 2026

POR QUÉ NO LLORASTE CUANDO TE AVISARON QUE HABÍA MUERTO TU PAPÁ (O TU MAMÁ)

 CANNON EXPLICÓ POR QUÉ NO LLORASTE CUANDO TE AVISARON QUE HABÍA MUERTO TU PAPÁ (O TU MAMÁ)

🚨
Muchas personas lo viven así:
👉 "Me llamaron y me dijeron que había muerto, y yo solo pregunté a qué hora era el velorio"
👉 "Seguí haciendo llamadas, avisando a la familia, como en automático"
👉 "Hasta tres días después, lavando trastes, me cayó el veinte y no pude parar de llorar"
Y les dicen:
👉 "Qué fuerte eres"
👉 "No sentiste nada, qué frío"
👉 "Ya lo tenías asumido, por eso no lloraste"
Pero Cannon lo explicó de otra manera.
No es que no te doliera.
Es que tu cuerpo decidió que todavía no era momento de sentirlo.
Walter Cannon describió cómo el cuerpo, ante una amenaza o una noticia devastadora, entra en un estado de alerta que prioriza la supervivencia inmediata sobre la emoción. Se corta el paso al sentimiento para que puedas funcionar: hacer llamadas, avisar, organizar, sostener a los demás. La emoción no desaparece, se queda pausada. Y cuando la alerta baja días o semanas después, llega de golpe, a veces en el momento menos esperado.
La idea incómoda es esta:
👉 No llorar de inmediato no significa que querías menos a tu padre o a tu madre
👉 El duelo no tiene un horario ni una secuencia obligatoria
👉 Mucha gente se culpa por "no sentir" el día que más se supone que debería sentir
Pero aquí está lo importante:
No tienes que forzar el llanto ni desconfiar de ti si no llegó cuando "debía". Deja que tu cuerpo marque el ritmo: si en algún momento la emoción llega tarde, no la empujes ni la apures. Si pasan meses y sigues sintiéndote desconectado, sin poder llorar ni sentir nada respecto a la pérdida, busca acompañamiento profesional: a veces el cuerpo necesita ayuda para soltar lo que quedó guardado. El duelo no se mide en lágrimas el primer día. Se mide en el tiempo que te des para sentirlo, completo, cuando llegue.

LA MEDICINA DE LA TORTUGA

 LA MEDICINA DE LA TORTUGA

La tortuga no tiene prisa.
Y quizá por eso puede enseñarnos algo que hemos olvidado.
Vivimos intentando llegar.
Resolver.
Producir.
Salir rápido de aquello que incomoda.
La tortuga hace otra cosa.
Avanza llevando su casa consigo.
No necesita abandonar su centro para continuar el camino.
Y cuando algo afuera se vuelve demasiado, sabe recogerse.
No para desaparecer.
Sino para proteger lo que todavía necesita tiempo.
Ahí comienza su medicina.
Porque retirarse no siempre es huir.
A veces es impedir que el ruido de afuera destruya algo que todavía está naciendo dentro.
Hay espacios ceremoniales que nos recuerdan algo parecido.
Espacios bajos.
Oscuros.
Cercanos a la Tierra.
Espacios donde el cuerpo tiene que bajar.
Y cuando el cuerpo baja, algo dentro también comienza a hacerlo.
Adentro no hay demasiado lugar para correr.
Ni para aparentar.
Solo calor.
Piedra.
Agua.
Respiración.
Oscuridad.
Y tiempo.
La tortuga conoce eso.
Su caparazón no es solamente protección.
Es límite.
Es casa.
Es contención.
Y también es una pregunta:
¿puedes permanecer contigo cuando ya no tienes hacia dónde correr?
Porque no todo proceso necesita velocidad.
Una herida no sana porque la apresures.
Una decisión no se vuelve correcta porque la tomes antes.
Una enseñanza no se integra solamente porque ya la entendiste.
Hay cosas que necesitan permanecer un tiempo en la oscuridad antes de poder salir al mundo.
La tortuga carga su casa.
Carga su historia.
Carga su protección.
Pero no confunde cargar con arrastrarse.
Camina a su ritmo.
Y quizá esa sea una de sus enseñanzas más difíciles:
no dejar que la velocidad de otros decida la velocidad de nuestra vida.
La medicina de la tortuga no dice:
“Quédate escondido.”
Dice:
“Aprende dónde está tu casa para que puedas salir sin perderte.”
Porque cuando sabes regresar a ti, puedes caminar muy lejos.
La tortuga no te enseña a llegar despacio.
Te enseña a no abandonarte por llegar antes.

jueves, 3 de septiembre de 2026

EL TAMBOR: EL LATIDO QUE NOS RECUERDA EL ORIGEN

 EL TAMBOR: EL LATIDO QUE NOS RECUERDA EL ORIGEN

✨
El tambor en el camino chamánico no es solo un instrumento… es un puente. Su sonido late como el corazón de la Madre Tierra y al escucharlo, algo en nuestro interior recuerda su verdad más antigua.
Cada golpe resuena en el cuerpo, atraviesa las memorias y despierta lo que dormía.
El tambor es medicina ancestral porque ordena, limpia y sana. Nos conecta con nuestros ancestros y al mismo tiempo nos abre las puertas al misterio, al mundo invisible.
🌿✨ El tambor es vida, y quien lo escucha con el corazón, escucha la voz del Espíritu.

Manchas de la cara.

 1 cucharadita de café instántaneo

1/2 cucharadita de  bicarbonato de sodio

2 cucharaditas de miel.

Formar la masa y dejar actuar  sobre las manchas que quieras blanquear 30 mts ( dicen que es mano de santo). Retirar con agua tibia.