Cómo calmar a una persona que está viviendo un ataque de ansiedad


Durante un ataque de ansiedad, cada segundo cuenta. En menos de 30 segundos el cuerpo entra en alerta total: el corazón late descontrolado, falta el aire, las manos sudan y la mente grita que algo terrible está por pasar. Soy
Psic. Aurora Figueroa , psicóloga clínica, y esto es lo que puedes hacer tú por alguien que lo está viviendo.
Mándaselo por WhatsApp a tu familia y a quien tenga a alguien con ansiedad en casa.
PRIMERO, DESCARTA LO GRAVE
Un ataque de ansiedad y un infarto se sienten casi igual. Si es la primera vez que le pasa, tiene más de 40 años, o el dolor del pecho se le va al brazo o a la mandíbula, llama al número de emergencias de tu país. No adivines. Si ya le ha pasado antes y es igual a las otras veces, lo que sigue es para ti.
- Quédate a su lado. La soledad en ese momento es gasolina para el miedo.
- Háblale despacio y en corto: “Estás a salvo. Yo estoy aquí. Esto se va a pasar.” Y dile algo que casi nadie sabe: un ataque llega a su punto más fuerte en unos 10 minutos y después baja solo. No se va a morir, aunque lo sienta.
- Ayúdale a respirar, pero exhalando más largo: inhala en 4, suelta en 6. Hazlo tú con él, en voz alta, para que te siga. El cuerpo se calma en la exhalación, no en la inhalación.
- Bájalo al presente: pídele que diga 3 cosas que ve, 2 que escucha y 1 que siente en el cuerpo. Mientras busca, la mente deja de gritar.
- Si lo vas a tocar, pregúntale primero. A algunos una mano en la espalda les ayuda; a otros los asfixia.
- No le digas “cálmate” ni “no pasa nada”. Para él sí pasa, y lo que escucha es que nadie le cree.
- Nada de bolsa de papel: es un mito y puede empeorarlo.
- No lo rodeen entre varios ni le hagan preguntas. Una sola persona, en calma, basta.
- Y nada de alcohol “para los nervios”: sube la ansiedad después.
Dale agua, déjalo descansar y no le hagas sentir que hizo un escándalo. Si le pasa seguido, lo que le ayuda es un profesional, no aguantarse. Y tú ya sabes qué hacer la próxima vez.
La diferencia entre una persona que se siente sola y una que sale adelante muchas veces está en cómo la acompañamos.