sábado, 18 de julio de 2026

Cuento Budista sobre la conciencia tranquila.

 Cuento Budista sobre la conciencia tranquila.

" Un día un maestro dijo a sus discípulos:
--Soy pobre y débil, pero vosotros tenéis la fuerza de la juventud, y yo os enseño. Por lo tanto, es vuestro deber reunir el dinero que necesito para vivir».
Sus discípulos le preguntaron:
―Maestro, ¿cómo podemos hacer lo que pide de nosotros? Las gentes de esta ciudad son tan poco generosas que nuestro ruego sería inútil.
―Hijos míos –les contestó el maestro–, existe una forma de conseguir dinero, no pidiéndolo, sino cogiéndolo. En este caso, robar no sería pecado, ya que merecemos más que otros el dinero. Yo lo haría, pero me temo que soy demasiado viejo y débil.
―Nosotros somos jóvenes –dijo uno de los aprendices– y podemos hacerlo. No hay nada que no hiciéramos por usted, querido maestro. Tan sólo tiene que indicarnos cómo hacerlo y nosotros cumpliremos nuestro voto de obediencia.
―Sois jóvenes y es sencillo para vosotros, que sois varios, apropiaros de la bolsa de algún hombre rico. Así debéis hacerlo: escoged algún lugar tranquilo, aseguraos de que nadie os vea, y luego agarrad a un transeúnte y tomad su dinero. Eso sí, no lo lastiméis.
Todos los discípulos partieron a cumplir lo ordenado, pero se pararon al ver que uno permanecía quieto, callado.
El maestro miró a ese joven discípulo y dijo:
―Mis otros discípulos son valientes y desean demostrarme su amor. A ti, en cambio, poco te preocupa que tu maestro sufra.
―Perdóneme, maestro –contestó–, pero el plan que usted ha trazado me parece irrealizable. Este es el motivo de mi silencio.
―¿Por qué es irrealizable?
―Porque no existe tal lugar en el que nadie nos vea. Aun estando yo solo, mi Yo me ve. Antes cogería un plato e iría a mendigar que permitir que mi Yo me vea robando.
Tras oír estas palabras, el rostro del maestro se iluminó de gozo. Abrazó al joven y le dijo: «Me doy por dichoso si uno solo de mis discípulos ha comprendido mis palabras».
Sus otros aprendices, al entender que su maestro les había puesto a prueba, bajaron la cabeza avergonzados. Y desde aquel día, siempre que un pensamiento indigno acudía a sus mentes, lo deshacían recordando las palabras de su compañero: «MI YO ME VE»

Honro tu rareza, porque es el reflejo sublime de toda tu bendita autenticidad.

 Honro tu rareza, porque es el reflejo sublime de toda tu bendita autenticidad.

Agradezco tu rebeldía, porque es el espejo interno de tu coherencia en el pensar, en el hacer y en el ser.
Bendigo tu existencia, porque eres tan único, especial, espacial y mágico, como pocos... aunque quizás como muchos.
Respeto tu silencio y soledad, que me hace intuir todo ese proceso profundo por el que vives hoy.
Creo en tu desapego, que sé que te hace libre y feliz, más allá de todo y más allá de mí.
Y amo tu locura, porque me hace ver que el mundo tiene muchas otras formas, de las que uno, en algún momento desconoce.

FRASE DEL DÍA

Y si necesitas alas, te las haces,
y si necesitas más fuerza, la provocas,
y si se trata de rehacerte, lo puedes hacer....
jamás, por ningún motivo dudes de tu capacidad de
transformación.

ACTIVAR EL NERVIO VAGO

 EL NERVIO VAGO:

EL HILO SECRETO QUE CONECTA TU CEREBRO CON TU CALMA..
En lo profundo de tu cuerpo existe un cable maestro, invisible pero poderoso, que recorre desde tu cerebro hasta tus órganos más vitales. Se llama nervio vago, y aunque su nombre pueda sonar extraño, su impacto en tu bienestar es inmenso.
Este nervio —el décimo de los pares craneales— es como una autopista de doble vía entre tu mente y tu cuerpo. Regula el ritmo cardíaco, la digestión, la respiración, la inflamación, e incluso participa en procesos tan delicados como la deglución, el habla o el vómito. Es el mensajero del sistema parasimpático, esa parte del sistema nervioso que nos ayuda a relajarnos, sanar y restaurarnos.
Cuando el nervio vago está activo, tu cuerpo entra en “modo calma”. Baja la presión arterial, se regula el azúcar en sangre, mejora la digestión, y tu cerebro se siente seguro. Por eso, activarlo es como enviarle una señal a todo tu cuerpo de que está a salvo.
Y lo mejor es que puedes estimularlo de forma natural, sin pastillas, sin tecnología, solo con pequeñas acciones conscientes:
— Respirar profundo y lento, dejando que el abdomen se infle y se desinfle como una ola tranquila.
— Tararear, cantar, rezar en voz baja… las vibraciones que recorren tu garganta despiertan al vago.
— Salpicar agua fría en el rostro o aplicar una toalla fresca en el cuello.
— Meditar, agradecer, caminar despacio, acariciar a alguien que amas.
— Masajear con suavidad detrás de tus orejas o en el lateral del cuello.
— Y, sobre todo, conectar con calma y seguridad, con otros y contigo mismo.
Activar el nervio vago es un acto de amor propio. No se ve, pero se siente. Es una forma de decirle a tu cuerpo: “estás a salvo”.

viernes, 17 de julio de 2026

Historias maravillosas

 Tráeme, mijo, a mi Güero… Déjame despedirme de él. Pero no lo vayas a meter a la fuerza a la transportadora, háblarle con cariño. Él entiende todo.

El hijo asintió, tragándose el nudo en la gata, y fue a buscar al gato. El Güero —un gato viejo, casi ciego y con el pelo descolorido por los años— había sido el único compañero fiel de su padre enfermo durante sus últimos tiempos. Eran inseparables de día y de noche: dos seres cansados de la vida que se entendían sin decir una sola palabra.
Cuando el hijo regresó, el padre ya apenas podía moverse. Estaba acostado, aferrándose sin fuerzas con sus dedos temblorosos a la sábana. Sus labios se movían apenas perceptiblemente y su respiración parecía el roce de las hojas secas. Solo sus ojos, llenos de dolor y de un amor infinito, seguían buscando algo en este mundo.
El hijo acomodó con mucho cuidado al gato en la cama.
—Despídete de él, Güero… —dijo con la voz quebrada, acercando al gato a la almohada—. ¿Quieres que te enseñe dónde está mi papá?
Pero al Güero no había que enseñarle nada. Guiado por un instinto más fuerte que la vista, caminó con paso firme, estiró sus patitas y se hizo bolita justo al lado de la cara de su persona más querida.
—Güero… Mi Güero chulo… —alcanzó a suspirar el viejo casi sin voz.
El gato ciego frotaba su hociquito contra sus mejillas y sus labios, intentando cachar cada pizca del calor que todavía le quedaba. Y de sus ojitos, nublados por la edad, empezaron a rodar lágrimas de verdad.
Juntando sus últimas fuerzas, el padre levantó su mano temblorosa y la puso sobre el suave pelo color naranja. Sus dedos casi no se movían, pero el Güero sentía todo: el calor, el amor y la desesperación del último momento.
El hijo estaba ahí parado a un lado, y las lágrimas le corrían libremente por la cara. Nunca había visto algo que fuera al mismo tiempo tan desgarrador y tan lleno de luz.
—Gracias… por todo… —susurró el padre dando su último suspiro. Su mano se quedó quieta. Y el Güero se quedó ahí acostado, pegadito a él, como si supiera que si se quitaba en ese momento, su dueño se iría para siempre.
Un silencio total inundó la recámara. Solo de vez en cuando se escuchaba un ronroneo bajito —como si el gato intentara con su propia voz retener la vida, rogarle que se quedara—.
El hijo se sentó en la orilla de la cama y cubrió la mano delgada y ya fría de su padre con la suya.
—Papá… —le llamó despacito—. Aquí estamos. No estás solo…
El Güero ni se movió. Se quedó congelado, como si su pequeño corazón también se hubiera partido en dos. Luego levantó la cabeza y soltó un maullido débil —corto, triste, casi humano—. Como un llamado. Como un ruego para que regresara.
El hijo miraba cómo el Güero volvía a acurrucarse contra su cara, le lamía con cuidado los párpados cerrados y se hacía bolita otra vez, abrazando a su dueño con todo su cuerpecito. Como si quisiera absorber todo ese frío que ya era imposible de detener.
Los minutos se convirtieron en horas; nadie las contaba. El tiempo parecía haberse detenido.
Más tarde, el hijo contaría que esa noche entendió una cosa: existe un amor tan puro y tan real que ningún idioma del mundo podrá encontrar las palabras para explicarlo.
Al amanecer, el Güero seguía ahí. No se movió. No dejó su puesto, cuidando el último descanso de su dueño.
Y solo cuando el hijo, hecho un mar de lágrimas, tomó al gato en sus brazos y lo apretó contra su pecho, el Güero soltó un suspiro bajito, escondió su hociquito en su mano… y ya no se movió más. Había cumplido su misión. Hasta el final.

Eliminatorias Mundialistas USA-Canadá-México 2026 sobre Argentina!!!!

 Eliminatorias Mundialistas USA-Canadá-México 2026

Polémicos comentarios del periodista inglés TOM HARWOOD 🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿 luego de la derrota de Inglaterra 🏴󠁧󠁢󠁥󠁮󠁧󠁿 con Argentina 🇦🇷:
“¿Supongo que podemos dejar que los argentinos festejen un rato? ¿No? De cualquier manera, la historia no cambiará.
Cuando tienes una tasa de desempleo juvenil tan alta como ellos, cuando has tenido una inflación de tres dígitos y has atravesado tantas dificultades, está bien que festejen. El fútbol es lo único que tienen.
Me gusta pensar que en nuestras vidas hay otras cosas que nos hacen felices: tengo un empleo, puedo pagar unas buenas vacaciones. Veo los desfiles que hicieron después de ganarle a Inglaterra y realmente me alegro; me alegro de que esa gente tenga algo para ser feliz.
Por supuesto que pueden llenar las calles para festejar, porque nadie tiene trabajo y todos tienen tiempo de estar afuera celebrando.
Literalmente, lo único que tienen en sus vidas es el fútbol

jueves, 16 de julio de 2026

COLÁGENO PARA PREPARAR Y BEBER

Una Taza de agua caliente

Un poquito de  curcuma ( media cucharadita)

El jugo de una naranja

Una cucharadita de gelatina sin sabor

Revolver y tomar 1 vez al dia.



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