sábado, 10 de octubre de 2026

PALESTINA LIBRE

 Palestina Libre! 

🇵🇸

La creencia de que el nombre de Palestina es una invención romana tardía, no resiste el examen de la evidencia arqueológica. Más de mil años antes de que Roma estableciera la provincia de Syria Palaestina, en el año 135 d.C., el nombre de Palestina ya aparecía documentado en las inscripciones de las grandes potencias de Asia Occidental.

El cognado más antiguo del nombre se encuentra en el término egipcio “Peleset”, registrado en cinco inscripciones del templo de Ramsés III en Medinet Habu (1150 a.C.), donde se menciona que sus habitantes, lucharon contra el faraón. Este hallazgo, junto con el descubrimiento en 2016 del cementerio filisteo de 3000 años de antigüedad en Ascalón, ha revolucionado nuestra comprensión: los filisteos no eran "pueblos del mar" invasores, sino una población que se asentó y desarrolló en el Levante, habitando una Palestina ancestral que se extendía por toda la llanura costera, en un área muy superior a la actual Franja de Gaza.

Y aunque el término Canaan o Kinahnu era antiguo, junto a los nombres egipcios de Djahi o Retenu, estos fueron sustituidos por los términos Peleset y Palashtu en las fuentes egipcias y asirias desde finales de la Edad de Bronce, derivando eventualmente, en el nombre dominante de Palestina en posteriores fuentes griegas, romanas, bizantinas e islámicas.

La evidencia arqueológica es concluyente: Palestina era un territorio cultural y políticamente reconocido por las grandes potencias de Asia Occidental, más de mil años antes de la llegada de Roma, desmontando así el mito de que su nombre es una invención colonial moderna.

*Créditos al seguidor que me pasó este momazo

Fuentes:

Kitchen, K. A. (2003). On the reliability of the Old Testament. William B. Eerdmans Publishing Company.

Luckenbill, D. D. (1989). Ancient records of Assyria and Babylonia (Vol. 1: Historical records of Assyria from the earliest times to Sargon). Histories and Mysteries of Man Ltd.

Masalha, N. (2018). Palestine: A four thousand year history. Zed Books.

Steiner, M. L., & Killebrew, A. E. (Eds.) (2013). The Oxford Handbook of the Archaeology of the Levant: c.8000-332 BCE. Oxford University Press

Los leprechaun y otras criaturas de la mitología irlandesa

 Un leprechaun [ˈlɛprəkɔːn] (Irlandés: leipreachán), raramente hispanizado leprecauno[1][2] o leprecón;[3] es un tipo de duende o ser feérico —ser de naturaleza dual: material y espiritual— masculino que habita en la isla de Irlanda. Los leprechauns son criaturas que pertenecen al folclore y a la mitología irlandesa, y se dice que habitan en Irlanda junto a todas las criaturas feéricas, los Tuatha Dé Danann y la otra gente legendaria desde antes de la llegada de los celtas.

Los leprechaun y otras criaturas de la mitología irlandesa suelen estar asociados con anillos de hadas, que a menudo suelen ser lugares donde se encuentran antiguos —celtas o anteriores a estos— drumlins o movimientos de tierra.

Suelen adoptar la forma de hombres viejos que disfrutan realizando travesuras. Se dedican a fabricar o arreglar zapatos. Se dice que son muy ricos, ya que custodian muchas vasijas de barro (calderos) llenas de tesoros que fueron enterradas en periodos de guerra.[4] Según la leyenda, si alguien logra fijar la mirada sobre un leprechaun, este no puede escapar, pero en el momento en que se retira la mirada, desaparece.

Etimología

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El nombre leprechaun proviene de la palabra irlandesa luprachán. Sin embargo, muchos estudiosos piensan que dicha palabra deriva del gaélico leith bhrogan, que significa el que hace un zapato.

Hay varias etimologías posibles para el nombre leprechaun. Una de las teorías más comúnmente aceptada es que el nombre proviene de la palabra irlandesa leipreachán, definida por Patrick S. Dinneen como "un enano, un duendecillo, un leprechaun; para luchorpán"; Dinnen lo define finalmente como "un enano, un leprechaun; una especie de duendecillo acuoso";[5] esta palabra ha sido interpretada como "de medio cuerpo", o "de cuerpo pequeño". Esta etimología es la que da el Collins English Dictionary.[6]

Aspecto

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Dibujo de un Leprechaun.

Las imágenes modernas de los leprechauns, especialmente las que se ven cuando se acerca el día de San Patricio, suelen mostrar un hombrecillo vestido de verde. Sin embargo, según cuenta la tradición, era posible verlos vestidos con chaqueta roja de brillantes, botones plateados, calzas azules o marrones, zapatos grandes con hebillas gruesas de plata y sombrero tricornio de copa alta.

Su estatura varía entre los quince centímetros y algo más de medio metro, y pueden tener cara traviesa y digna a la vez. Muchos tienen barba y fuman en pipa. Cuando están trabajando, suelen usar un delantal de cuero de zapatero y un pequeño martillo con el que fabrican o arreglan pequeños zapatos de talla de hada.

Aparentemente, los leprechaun no tratan a sus compañeras hadas mucho mejor que a los humanos, ya que solo les hacen un zapato, nunca el par completo.

Personajes similares

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En el norte de España, en las regiones de Galicia, Asturias, Cantabria y León, al leprechaun se le identifica con la figura del trasgo, trasgu o trasno (que se nombra en el tradicional conjuro de la queimada). Este tipo de duende travieso del folclore ibérico, al igual que otras figuras similares europeas, sigue vivo en la cultura popular y sirve de inspiración para creaciones artesanales contemporáneas, como los Magikitos asturianos.

Cuentos típicos

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Un cuento típico empieza con un viajero que sigue el débil sonido de un martillo, proveniente de un espeso bosque. Cuando el leprechaun ve que le han descubierto, suele mostrarse amable hasta que su visitante le pide que le diga dónde esconde el oro. Entonces puede agarrar un berrinche tremendo, niega tener oro y señala un imaginario enjambre de abejas o un árbol a punto de desplomarse, o hace lo que sea para distraer a su captor. En el mismo instante en que el humano le quita los ojos de encima, el leprechaun se esfuma. Si falla este truco, le quedan aún muchos recursos. Por ejemplo, puede volverse sorprendentemente generoso y, en un abrir y cerrar de ojos, comprar su libertad con una bolsa repleta de monedas de oro. Pero cuando los leprechaun los rocían con el oro, es mejor no endeudarse demasiado pronto, pues su regalo se convierte enseguida en cenizas o desaparece por completo. Se dice que, si el leprechaun es recompensado con algún objeto valioso, te dará mucha suerte, en el hogar y durante tu vida si es de buena fe.

El granjero y el leprechaun

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Este cuento típico sobre el ingenio del leprechaun se ha contado en Irlanda durante generaciones:

Un leprechaun contando su oro hacia 1900.

Un granjero se encontraba trabajando en sus tierras cuando descubrió por casualidad a un hombrecillo que se escondía bajo una hoja. Convencido de que se trataba de un leprechaun, el granjero capturó enseguida al hombrecillo en su mano y le preguntó dónde tenía escondido el oro. El leprechaun solo deseaba que le liberasen, por lo que enseguida le reveló que su tesoro se hallaba oculto debajo de un arbusto cercano. Sin soltar a su diminuto cautivo, el granjero se encaminó hacia el lugar indicado, pero resultó que el arbusto estaba rodeado de otros cientos de arbustos idénticos. Como no tenía a mano ninguna herramienta para cavar, se quitó uno de sus calcetines rojos y lo ató a una rama para marcar el arbusto que el leprechaun le había señalado. Cuando se dirigía a su casa en busca de una pala, el leprechaun le dijo que ya no necesitaba sus servicios para nada y le pidió que le liberara. El granjero accedió, pero no sin antes hacerle prometer que no iría a quitar el calcetín ni a llevarse el oro. Buena idea... pero no resultó como esperaba. Cuando el granjero regresó al campo a los pocos minutos, ¡todos los arbustos estaban marcados con calcetines rojos idénticos!.

La gente suele decir que los leprechauns son muy pequeñitos, pero el corazón que albergan es enorme y lleno de ganas de hacer travesuras.

Manual de instrucciones destinado a los moribundos» La tablilla, identificada como K 2486 MUSEO BRITANICO

  

En 1893, el arqueólogo británico Teófilo Pinches supuestamente estaba catalogando tablillas en el sótano del Museo Británico cuando encontró una que llevaba 32 años mal clasificada. La etiqueta decía «texto religioso sin traducir», pero, según este relato, cuando Pinches comenzó a descifrar la escritura cuneiforme, quedó tan impactado por su contenido que empezó a temblar. Aquella noche habría escrito en su diario unas palabras inquietantes: «No es una oración, ni un himno, ni un mito. Es un manual de instrucciones destinado a los moribundos». La tablilla, identificada como K 2486, procedería de la biblioteca del rey asirio Asurbanipal, en Nínive, aunque supuestamente contendría conocimientos mucho más antiguos. No describiría simplemente una vida después de la muerte, sino un instante concreto: el intervalo entre el último aliento y aquello que viene después. Su contenido estaría dividido en 12 pasajes numerados que explicarían quién aparecería ante una persona recién fallecida, qué le ofrecería y qué decisión tendría que tomar. Pero antes de comenzar a recorrer estos 12 códigos, es necesario conocer la historia que rodea a esta misteriosa tablilla.
Según el relato, Pinches nunca publicó oficialmente su traducción. En una carta enviada a un colega de Oxford en 1894, supuestamente habría escrito que el contenido era de una naturaleza que no beneficiaría al público. Por esa razón, habría guardado sus notas en una colección privada. Décadas después, en 1971, una estudiante de posgrado habría encontrado la traducción completa dentro de un sobre cerrado con una inscripción que decía «Para la Asamblea». Posteriormente, el texto habría aparecido de forma anónima en una pequeña revista académica que publicó apenas dos números antes de desaparecer. La versión que se presenta en este relato supuestamente habría sido reconstruida a partir de algunas de las pocas fotografías que sobrevivieron. También se afirma que la tablilla estaba escrita en una modalidad ceremonial reservada para documentos que los antiguos sumerios consideraban demasiado importantes para ser interpretados incorrectamente y demasiado delicados para ser copiados sin cuidado. En la parte superior aparecía una expresión que podría traducirse como «El gran conocimiento del umbral» o, de una manera más directa, «El procedimiento para atravesar la puerta». Así llamaban al momento de la muerte: no un final, sino un acceso a algo desconocido. Y, según el primer código, al otro lado no estarías solo.
Código 1: Los tres visitantes.** El primer pasaje dice que, cuando el aliento se haya marchado, pero antes de que el cordón de plata se rompa, aparecerán tres visitantes. Llevarán los rostros de quienes amaste, hablarán con las voces de las personas en quienes confiabas y utilizarán tu propio nombre. El texto describe un intervalo posterior a la muerte clínica durante el cual la conciencia supuestamente todavía permanecería vinculada al cuerpo. Los antiguos sumerios habrían llamado a este periodo «los minutos de plata». Durante ese tiempo aparecerían tres figuras con rostros familiares. Podrían parecerse a tu padre, a tu madre, a tu pareja o a alguien profundamente querido. Sus voces despertarían confianza y te llamarían por tu nombre, como si hubieran venido a buscarte. Sin embargo, la primera instrucción sería sorprendentemente sencilla: no responder.
Código 2: Los que estaban antes.** El segundo pasaje intenta explicar quiénes serían esas figuras. Según el texto, serían aquellos que existieron antes del diluvio. Ya no poseerían un cuerpo, pero recordarían lo que significaba tener uno y sentirían un deseo profundo de recuperarlo. Por eso te ofrecerían la posibilidad de regresar. Dentro de esta supuesta cosmología, quienes esperan en el umbral no serían necesariamente dioses ni ángeles, sino conciencias que alguna vez estuvieron encarnadas y perdieron sus cuerpos durante una gran catástrofe. La tradición mesopotámica contiene relatos sobre un gran diluvio, como el que aparece en la epopeya de Gilgamesh. Sin embargo, la idea de que algunas conciencias quedaron atrapadas sin cuerpo y desde entonces buscan regresar pertenece a la interpretación misteriosa de este relato, no a un hecho demostrado sobre las creencias sumerias. Según esta historia, esas entidades encontrarían su oportunidad en el momento en que otra persona estuviera a punto de morir.
Código 3: El campo de los deseos.** El tercer pasaje describe el mecanismo mediante el cual los visitantes intentarían convencerte. Dice que, cuando estés frente a la puerta, aparecerá un campo capaz de mostrarte todo aquello que siempre deseaste. Verás el rostro de alguien que perdiste, el cuerpo que habrías querido tener o la vida que nunca llegaste a vivir. También podría aparecer la versión de ti mismo en la que siempre soñaste convertirte. Todo se presentaría con una intensidad absoluta, como si estuviera ocurriendo realmente. La madre fallecida, el hijo perdido, el amor que nunca pudiste recuperar o las oportunidades que dejaste escapar aparecerían ante tus ojos. Pero el texto advierte que ese campo no sería lo que parece. Sería una construcción diseñada para despertar tus deseos más profundos. Si intentas tocar aquello que aparece porque deseas recuperarlo, terminarías aceptando un acuerdo. Y ese contrato no se sellaría con palabras, sino con tu propio deseo.
Código 4: El intercambio.** El cuarto pasaje explica las consecuencias de aceptar la oferta. Su mensaje es directo: tomar lo que ofrece el campo significa entregar algo a cambio. El precio sería el cuerpo. Según esta interpretación, quien acepta la propuesta sería enviado de regreso a la existencia física, pero no volvería siendo exactamente la misma persona. Una parte de su conciencia original permanecería, mientras que otra pertenecería a uno de aquellos seres que supuestamente existen sin cuerpo. Ambas conciencias compartirían una misma vida. Con el paso de los años, la identidad original podría alterarse, debilitarse o incluso ser reemplazada gradualmente. Lo que al principio parecería una segunda oportunidad terminaría convirtiéndose en una mezcla de identidades. Así, el relato plantea una pregunta inquietante: ¿y si regresar no significara recuperar tu vida, sino permitir que algo más regresara contigo?
Código 5: Cómo rechazar el campo.** El quinto pasaje cambia de tono. Ya no describe lo que espera al otro lado, sino la manera de atravesarlo sin caer en la trampa. La instrucción dice: no pronuncies tu nombre, no mires los rostros y cruza el campo sin tomar nada de lo que te ofrece. Más allá encontrarás una segunda puerta y, después de ella, serás libre. La persona no debería responder cuando la llamen, mirar directamente a las figuras ni extender la mano hacia aquello que más desea. Tampoco debería pedir quedarse o regresar a la vida anterior. La instrucción consiste simplemente en continuar caminando. Dentro de esta historia, el campo sería una prueba de discernimiento. La cuestión fundamental sería descubrir si una conciencia puede reconocer la manipulación, incluso cuando esta adopta la apariencia de aquello que más ama. Quien consiga atravesarlo sin aceptar ninguna oferta llegará a la segunda puerta.
Código 6: La Asamblea.** El sexto pasaje revela lo que supuestamente se encuentra más allá de esa segunda puerta: una Asamblea que hará tres preguntas. Las respuestas determinarán si la conciencia puede ascender o si deberá regresar a la existencia física. Según el relato, no habría un tercer camino. La historia relaciona esta escena con antiguos sellos cilíndricos mesopotámicos en los que aparecen grupos de figuras sentadas, aunque interpretar esas representaciones como una Asamblea de almas sería una especulación. Dentro de esta narración, la Asamblea no funcionaría como un tribunal humano. No habría abogados, excusas ni castigos en el sentido tradicional. Solamente existirían tres preguntas. Sus integrantes ya conocerían lo ocurrido durante tu vida; lo que intentarían descubrir sería si tú también eres capaz de reconocerlo. Y la primera pregunta sería la más incómoda.
Código 7: ¿Qué tomaste que no te fue dado?** La primera pregunta no se referiría únicamente al robo de objetos materiales, sino a todas las formas en que una persona puede aprovecharse de otra. Hablaría de la energía que obtuviste de quienes te rodeaban, de la atención que exigiste, del cariño que recibiste sin ofrecer nada a cambio y del tiempo ajeno que consumiste sin considerar sus consecuencias. También incluiría las promesas rotas y todas aquellas ocasiones en las que trataste a otra persona como si existiera únicamente para satisfacer tus necesidades. La pregunta no buscaría una lista de delitos, sino algo mucho más profundo: descubrir si eres capaz de reconocer cuándo actuaste como alguien que solamente tomaba. No importaría cuánto hubieras ocultado tus acciones a los demás, porque, dentro de esta historia, la Asamblea conocería los hechos. Lo verdaderamente importante sería si puedes reconocerlos sin justificarte ni buscar excusas.
Código 8: ¿Cuándo convertiste tu generosidad en una forma de control?** La segunda pregunta abordaría algo que, a primera vista, podría parecer contradictorio. No se referiría a los regalos ofrecidos libremente ni a la ayuda que una persona acepta voluntariamente, sino a aquellas ocasiones en las que alguien impone su supuesta generosidad sobre los demás. Forzar tu amor sobre alguien que no lo desea, obligar a otra persona a aceptar tu ayuda, imponer tus creencias a un hijo o intentar moldear a tu pareja según tu propia visión del mundo serían ejemplos de ese comportamiento. También incluiría intervenir en la vida de alguien sin que te lo haya pedido, creyendo que sabes mejor que esa persona lo que necesita. Según esta interpretación, los antiguos sumerios habrían reconocido una forma de imposición en la que incluso las buenas intenciones podían convertirse en instrumentos de control. Dentro de esta cosmología, cada conciencia tendría derecho a dirigir su propio proceso de transformación. Por eso, dar algo que nadie te ha pedido podría convertirse en otra manera de imponer tu voluntad.
Código 9: ¿Qué sabías, pero aun así no llevaste a la práctica?** Esta sería la pregunta central de toda la prueba. El texto sostiene que uno de los mayores fracasos morales no consiste necesariamente en causar daño de manera directa, sino en reconocer que algo está mal y decidir no hacer nada. Sería saber que algo es verdadero y negarse a vivir de acuerdo con ello. Comprender que alguien necesita ayuda y mirar hacia otro lado. Reconocer que debes cambiar, pedir perdón, decir la verdad o defender a alguien, pero aplazarlo una y otra vez. La pregunta no sería cuánto conocimiento acumulaste, sino qué hiciste con aquello que sabías. Según esta narración, muchas conciencias fracasarían en esta tercera pregunta, no porque desconocieran la verdad, sino porque la reconocieron y eligieron no actuar. Cuando llegaran ante la Asamblea, tendrían que enfrentarse a todas aquellas ocasiones en las que supieron lo que debían hacer, pero eligieron no hacerlo. Y esa sería una de las partes más difíciles del proceso: contemplar tu propia vida sin poder esconderte detrás de las excusas.
**Código 10: El retorno.** El décimo pasaje describe lo que ocurriría con quienes no consiguen responder las tres preguntas. Según el relato, no serían castigados ni condenados a un infierno eterno. En cambio, regresarían a la existencia física dentro del cuerpo de un niño que todavía no ha respirado. No recordarían su vida anterior ni sabrían que ya habían atravesado aquella prueba. Simplemente comenzarían de nuevo. Dentro de esta supuesta cosmología, la reencarnación no sería una recompensa, sino un ciclo de aprendizaje destinado a permitir que la conciencia comprenda aquello que no consiguió entender antes. Algunas conciencias regresarían decenas de veces y otras cientos, mientras que algunas nunca lograrían abandonar el ciclo. Sin embargo, el texto añade un detalle todavía más inquietante: cada retorno haría más difícil escapar. La conciencia se volvería progresivamente más apegada a sus deseos, a sus recuerdos emocionales y a las ilusiones del campo. El anzuelo sería cada vez más convincente y resultaría más difícil reconocerlo.
Código 11: Los que superan la prueba.** ¿Qué ocurre con quienes consiguen responder correctamente las tres preguntas? El undécimo pasaje afirma que ascienden a una habitación superior. Pero, en lugar de encontrar un paraíso de descanso eterno, reciben una nueva función: convertirse en evaluadores de las conciencias que llegan después de ellos. De esta manera, el sistema continuaría funcionando. Quienes superaron la prueba pasarían a formar parte de la estructura encargada de examinar a los recién llegados. Según esta interpretación, las figuras de la Asamblea no serían dioses, sino antiguas conciencias humanas que aprendieron a reconocer lo que tomaron de los demás, aquello que impusieron y las verdades que conocieron, pero nunca se atrevieron a llevar a la práctica. Después de superar sus propias pruebas, ocuparían un lugar entre quienes formulan las preguntas. Y así, la Asamblea seguiría recibiendo a quienes cruzan el umbral.
Código 12: La apertura de la puerta.** El último pasaje contiene una advertencia relacionada con los astros. Dice que, cuando el río del cielo cruce el toro y las siete hermanas permanezcan sobre la ciudad sagrada, la puerta se abrirá más que nunca y muchos podrán atravesarla. Algunos, incluso, no necesitarán morir primero. Dentro de esta interpretación, el río del cielo representaría la Vía Láctea, el toro correspondería a la constelación de Tauro y las siete hermanas serían las Pléyades. La ciudad sagrada podría relacionarse con alguna de las antiguas ciudades de Mesopotamia, aunque el relato no ofrece pruebas que permitan identificarla con certeza. La supuesta configuración astronómica representaría una ventana excepcional durante la cual el límite entre la vida física y la Asamblea se volvería más delgado. Algunas personas podrían atravesar simbólicamente esa puerta sin morir, durante un sueño, una meditación, un accidente grave, una enfermedad, una experiencia cercana a la muerte o un momento de crisis profunda. La persona vería el campo, se enfrentaría a las tres preguntas y regresaría a su cuerpo llevando consigo las consecuencias de aquella experiencia. El pasaje termina con una instrucción inquietante: prepara ahora tus respuestas. La puerta no espera y la puerta no negocia.
Pero la parte más importante de toda esta historia aparece al final. Según el relato, la Asamblea no sería necesariamente un enemigo, sino una instancia destinada a descubrir quién eres realmente. Quienes atravesarían el proceso con mayor facilidad no serían necesariamente los más sabios, los más religiosos o quienes se consideran virtuosos, sino aquellos que ya se hicieron esas preguntas durante su vida. Aquellos que tuvieron el valor de examinar sus decisiones sin apartar la mirada y que prepararon sus respuestas no mediante discursos, sino a través de las pequeñas acciones que realizaron cada día, especialmente cuando nadie los observaba. Dentro de esta interpretación, los antiguos sumerios habrían llamado a esa manera de vivir «caminar hacia la puerta». En ese sentido, la tablilla K 2486 no sería simplemente una historia de terror ni una maldición, sino una advertencia sobre la responsabilidad personal, la honestidad y las decisiones que tomamos mientras estamos vivos.
Las preguntas parecen sencillas, pero las respuestas no lo son. Y el momento de buscarlas no sería cuando el cordón de plata esté a punto de romperse, sino ahora, mientras todavía tienes un cuerpo y puedes reparar aquello que tomaste, retirar lo que impusiste y actuar sobre las verdades que durante tanto tiempo decidiste ignorar. Porque, según esta narración, quienes superan la prueba no reciben únicamente un lugar en la Asamblea: se convierten en quienes formulan las preguntas a los demás. Desde arriba, contemplan el campo y reciben a las nuevas conciencias que llegan al umbral. La implicación final es inquietante: la Asamblea estaría formada por quienes alguna vez estuvieron en tu lugar, enfrentaron las mismas preguntas y lograron superarlas. Por eso, el mensaje termina con una última advertencia: prepara tus respuestas ahora, mientras todavía puedes hacer algo con ellas, porque la puerta no espera.

SIGLAS DE LA SANTA CRUZ DE SAN BENITO Y SU SIGNIFICADO !!

 CRUX SACRA SIT MIHI LUX

    Que la santa Cruz sea mi Luz

NON DRACOSIT MIHI DUX

Que el demonio no sea mi guía

VADE RETRO SATANA

Retrocede Satanás

NUMQUAM SUADE MIHI VANA

No me aconsejes cosas vanas

SUNT MALA QUAE LIBAS

Pues maldad es lo que brindas

IPSE VENENA BIBAS

Bebe tú mismo el veneno.


En la cruz de san Benito comienzas a leer en latín primero en vertical y lueho en horuzontal para terminar por la derecha el circulo.

El título de la película NAZA (en hebreo: נז"א) es un acrónimo militar

 El título de la película NAZA (en hebreo: נז"א) es un acrónimo militar derivado del término hebreo nezek agavi (נזק אגבי), que se traduce literalmente como "daño colateral". [1]

En el contexto del ejército y las fuerzas de inteligencia de Israel, este término técnico se utiliza específicamente para referirse al número estimado de civiles que se espera que mueran en un ataque aéreo al fijar un objetivo militar. [1, 2]
El documental, dirigido por los cineastas israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor, utiliza esta palabra como título para denunciar la deshumanización y la automatización del conflicto a través de la inteligencia artificial. La obra expone de manera crítica los cálculos matemáticos previos que se realizan sobre las vidas humanas en la guerra de Gaza.

viernes, 9 de octubre de 2026

Navi, premio Nobel de la Paz

 Cuando Navi Pillay tenía cinco años, un conocido de su padre llegó a su casa en Durban, Sudáfrica, con una historia aparentemente sencilla: necesitaba dinero para comprar unas gallinas por encargo de su padre.

Su madre, ocupada cuidando a los otros niños, le entregó cinco libras y le pidió que comprobara si aquel hombre decía la verdad.
Apenas doblaron la esquina, el hombre le arrebató el dinero y escapó.
Eran las ganancias de un mes de su padre, que trabajaba como conductor de autobús.
El responsable fue detenido y condenado. Navi tuvo que declarar ante un tribunal, pero cuando terminó el proceso le preguntó a su padre cuándo les devolverían el dinero.
Su padre le explicó que nunca lo recuperarían.
Muchos años después, Pillay recordaría aquel episodio como su primer encuentro con una injusticia que no conseguía comprender.
Había nacido en 1941 en Clairwood, un barrio pobre de Durban habitado principalmente por familias de origen indio. Cuando tenía siete años, el apartheid comenzó a institucionalizarse en Sudáfrica, reforzando un sistema de discriminación que ya existía.
Su familia vivía con recursos limitados. Cuando expresó su deseo de estudiar Derecho, un profesor le advirtió que necesitaría un padre rico para pagar la universidad.
Pero sus vecinos de Clairwood reunieron dinero para ayudarla a estudiar.
En la Universidad de Natal, Navi pasaba largas horas en la biblioteca. Allí descubrió los documentos de los juicios de Núremberg, donde dirigentes nazis habían sido procesados por sus crímenes después de la Segunda Guerra Mundial.
Aquellos expedientes mostraban una posibilidad que parecía remota en la Sudáfrica de su juventud: que incluso quienes habían ejercido un poder enorme pudieran responder ante un tribunal.
En 1967 abrió su propio despacho de abogados en la provincia de Natal. Fue la primera mujer no blanca que lo consiguió allí.
Durante los años siguientes defendió a opositores del apartheid, denunció torturas y trabajó por los derechos de presos políticos, incluidos los recluidos en Robben Island, donde permanecía encarcelado Nelson Mandela.
En 1995, después del fin del apartheid, fue nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica. Era la primera mujer no blanca que ocupaba ese cargo.
Ese mismo año fue elegida para integrar el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, encargado de juzgar a los responsables del genocidio de 1994.
Allí participó en una decisión que cambiaría el derecho internacional.
Durante el juicio contra Jean-Paul Akayesu, antiguo alcalde de la localidad ruandesa de Taba, surgieron testimonios sobre violaciones cometidas contra mujeres tutsis. Aquellos delitos sexuales no figuraban inicialmente entre los cargos.
Pillay formuló preguntas sobre esos abusos y el tribunal permitió que la fiscalía ampliara la acusación.
El 2 de septiembre de 1998, los tres jueces declararon culpable a Akayesu de genocidio y crímenes de lesa humanidad.
Fue la primera condena por genocidio dictada por un tribunal internacional. La sentencia también estableció que las violaciones y otras formas de violencia sexual podían constituir actos de genocidio cuando se cometían con la intención de destruir a un grupo protegido.
Pillay continuó su carrera en la Corte Penal Internacional y, entre 2008 y 2014, ocupó el cargo de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Décadas después, presidió una comisión de investigación de la ONU que en 2025 concluyó que Israel había cometido genocidio en Gaza. El Gobierno israelí rechazó esas conclusiones y cuestionó la imparcialidad de la comisión.
El 9 de octubre de 2026, el Comité Noruego del Nobel anunció que Navi Pillay, de 85 años, había sido elegida para recibir el Premio Nobel de la Paz por su trabajo en favor de la paz y el derecho internacional.
La noticia la sorprendió en Alemania, mientras participaba en una conferencia jurídica.
Estaba en Núremberg.
En el mismo edificio donde, ochenta años antes, se había juzgado a dirigentes nazis por sus crímenes.

CAstillo de naipes

 Estimados compañeros y compañeras de Ver.di:

Después de varios meses sin ponerme en contacto con vosotros, quisiera informaros de mi situación actual y explicaros cómo estoy viviendo los acontecimientos desde mi reincorporación al trabajo.

Como ya sabéis, durante aproximadamente diez meses he sufrido una situación de acoso laboral por parte de un compañero. El 7 de julio de 2026, después de un incidente que para mí fue la gota que colmó el vaso, acudí al médico y causé baja laboral. Me reincorporé al trabajo el 11 de agosto.

Ese mismo día mantuve una reunión con mi jefa directa de Betreuung, la PDL-Leitung y la Residenzleitung. Durante la reunión me comunicaron que no volvería a mi puesto habitual en la tercera planta, donde llevaba trabajando trece años, y que pasaría a trabajar en la primera planta. La explicación que me dieron fue que se habían producido numerosos problemas entre el personal, los residentes y sus familiares y deseaban evitar esas situaciones negativas para los propios Bewohner.

Les dije que intentaría adaptarme a la nueva situación, pero también expresé claramente que me sentía castigada por algo que no había hecho. Considero especialmente injusto haber tenido que abandonar mi planta después de tantos años, sin que, desde mi punto de vista, se hubiera investigado suficientemente lo ocurrido ni se hubiera comprobado adecuadamente lo que había sucedido y lo que se me había hecho pasar durante todos esos meses.

El compañero en cuestión fue trasladado de la tercera a la segunda planta. Él llevaba aproximadamente un año trabajando en la tercera planta como supervisor, mientras que yo llevaba allí trece años. Durante la reunión también se me planteó qué pensaría él si me devolvieran a mí a la tercera planta, porque, según me dijeron, él tampoco estaba contento con su nuevo destino en la segunda planta.

Quiero dejar claro un aspecto importante: yo no habría tenido ningún problema con un cambio de planta si se hubiera tratado de una decisión organizativa general de la residencia, adoptada por los motivos que la dirección considerase necesarios. Lo que considero profundamente injusto es haber tenido que abandonar mi puesto habitual como consecuencia de una situación en la que yo me considero la persona perjudicada. Siento que, en lugar de recibir protección y apoyo después de lo ocurrido, he terminado siendo yo quien ha tenido que asumir las consecuencias.

Desde mi reincorporación he intentado aceptar la nueva situación, aunque no me encuentro bien en la primera planta y soy consciente de que adaptarse a un nuevo entorno puede requerir tiempo. A pesar de ello, han sucedido algunas cosas que me han afectado especialmente.

Por un lado, los residentes de la tercera planta han redactado una carta dirigida a la dirección y a la administración, solicitando que vuelva a estar presente en su planta y lo mismo los familiares de algunos Bew. se han presentado pidiendo una explicación de lo ocurrido. Para mí, este gesto es muy significativo después de tantos años trabajando allí.

Por otro lado, me dijeron que el compañero no tendría motivos para estar en la primera planta y que, por tanto, no tendría que coincidir con él. Sin embargo, he comprobado que, cuando trabaja allí su compañera  Helena, él baja y pasa con ella la media hora de pausa en la sala de enfermería. Además, he visto en el cuadrante de octubre que tiene previsto trabajar varios días como supervisor en la primera planta. Esto significa que existe la posibilidad de que tenga que volver a trabajar con él, precisamente en el lugar al que me trasladaron para evitar que coincidiéramos.

También me ha afectado mucho la actitud de mi jefa  desde mi regreso. Hasta ahora no ha mantenido conmigo una conversación seria sobre lo sucedido. Los pocos comentarios que ha hecho han estado orientados a animarme y a intentar que vea el lado positivo del cambio. Aunque entiendo que quizá su intención sea buena, yo habría necesitado sentirme escuchada, comprendida y apoyada por ella.

Esta falta de apoyo ha deteriorado mi confianza en ella. Tengo la sensación de que no ha defendido mis intereses ni ha dado la cara por mí, sino que ha respaldado principalmente las opiniones y decisiones de sus superiores. Por este motivo, actualmente me cuesta relacionarme con ella y tiendo a evitarla.

La situación ha vuelto a afectarme hasta el punto de que he necesitado una nueva baja médica del 7 al 9 de octubre. Mi jefa será operada y estará ausente aproximadamente un mes. Mi intención es reincorporarme el martes 13 de octubre e intentar comprobar cómo me encuentro durante ese periodo, tanto en su ausencia como ante la posibilidad de coincidir con este compañero en la primera planta.

Sinceramente, no sé si podré continuar trabajando en estas circunstancias. Si vuelvo a encontrarme mal y no consigo seguir adelante, necesitaré recurrir a Ver.di para recibir ayuda y estudiar qué posibilidades tengo para defender mis derechos. Además, he solicitado una rehabilitación (Reha), porque siento que no puedo gestionar por mí sola todo lo que ha sucedido y las consecuencias que está teniendo para mí.

Por todo ello, me gustaría pediros orientación sobre mi situación. En particular, necesito saber si la decisión de trasladarme de planta en estas circunstancias puede ser revisada y qué opciones tengo si mi situación laboral y personal continúa deteriorándose.

Después de trece años de trabajo en la residencia, lo único que deseo es poder desempeñar mi trabajo en condiciones dignas, sentirme protegida y tratada con justicia. No pretendo crear más conflictos, pero tampoco quiero aceptar sin más una situación que considero injusta y que está afectando seriamente a mi bienestar sabiendo que mi jubilación está cerca, 30 de Junio del 2030.

Os agradezco de antemano la ayuda que ya me habéis prestado y el tiempo que dediquéis a leer mi situación. Espero vuestra respuesta y vuestra orientación sobre cómo debería proceder.

Un cordial saludo,

Salomé Garcia Aruna


Liebe Kolleginnen und Kollegen von ver.di,

nach mehreren Monaten, in denen ich mich nicht bei euch gemeldet habe, möchte ich euch über meine aktuelle Situation informieren und schildern, wie ich die Ereignisse seit meiner Rückkehr an meinen Arbeitsplatz erlebe.

Wie ihr bereits wisst, war ich etwa zehn Monate lang Mobbing am Arbeitsplatz durch einen Kollegen ausgesetzt. Am 7. Juli 2026 suchte ich nach einem Vorfall, der für mich das Fass zum Überlaufen brachte, einen Arzt auf und wurde arbeitsunfähig geschrieben. Am 11. August kehrte ich an meinen Arbeitsplatz zurück.

Noch am selben Tag fand ein Gespräch mit meiner direkten Vorgesetzten im Bereich Betreuung, der PDL-Leitung und der Residenzleitung statt. Während dieses Gesprächs wurde mir mitgeteilt, dass ich nicht mehr auf meinen bisherigen Arbeitsplatz im dritten Stock zurückkehren würde, wo ich seit dreizehn Jahren tätig war, sondern künftig im ersten Stock arbeiten sollte. Als Begründung wurde mir genannt, dass es zahlreiche Probleme zwischen Mitarbeitenden, Bewohnern und deren Angehörigen gegeben habe und man solche negativen Situationen für die Bewohner vermeiden wolle.

Ich erklärte, dass ich versuchen würde, mich an die neue Situation anzupassen. Gleichzeitig machte ich jedoch deutlich, dass ich mich für etwas bestraft fühle, das ich nicht getan habe. Ich empfinde es als besonders ungerecht, dass ich nach so vielen Jahren meinen gewohnten Arbeitsplatz verlassen musste, ohne dass meiner Ansicht nach die Vorfälle ausreichend untersucht und die Geschehnisse sowie das, was mir während all dieser Monate widerfahren ist, angemessen aufgeklärt wurden.

Der betreffende Kollege wurde vom dritten in den zweiten Stock versetzt. Er war ungefähr ein Jahr als Supervisor im dritten Stock tätig gewesen, während ich dort bereits seit dreizehn Jahren arbeitete. Während des Gesprächs wurde ich außerdem gefragt, was der Kollege wohl denken würde, wenn ich wieder in den dritten Stock zurückkehren dürfte. Schließlich sei auch er mit seiner neuen Einteilung im zweiten Stock nicht zufrieden.

Ich möchte einen wichtigen Punkt ausdrücklich klarstellen: Ich hätte keinerlei Problem mit einem Wechsel des Stockwerks gehabt, wenn es sich um eine allgemeine organisatorische Entscheidung der Residenz gehandelt hätte, die aus den von der Leitung als notwendig erachteten Gründen getroffen worden wäre. Was ich jedoch als zutiefst ungerecht empfinde, ist, dass ich meinen gewohnten Arbeitsplatz aufgrund einer Situation verlassen musste, in der ich mich selbst als die geschädigte Person sehe. Ich habe das Gefühl, dass ich nach den Vorfällen nicht den Schutz und die Unterstützung erhalten habe, die ich gebraucht hätte, sondern letztendlich selbst die Konsequenzen tragen musste.

Seit meiner Rückkehr habe ich versucht, die neue Situation zu akzeptieren, obwohl ich mich im ersten Stock nicht wohlfühle. Mir ist bewusst, dass die Eingewöhnung in ein neues Arbeitsumfeld Zeit brauchen kann. Dennoch sind einige Dinge geschehen, die mich besonders belastet haben.

Einerseits haben die Bewohner des dritten Stocks einen Brief an die Leitung und die Verwaltung verfasst, in dem sie darum bitten, dass ich wieder in ihrem Wohnbereich eingesetzt werde. Auch Angehörige einiger Bewohner sind erschienen und haben eine Erklärung für die Geschehnisse verlangt. Nach so vielen Jahren, in denen ich dort gearbeitet habe, bedeutet mir diese Unterstützung sehr viel.

Andererseits wurde mir gesagt, dass der betreffende Kollege keinen Grund habe, sich im ersten Stock aufzuhalten, und ich deshalb nicht mit ihm zusammentreffen müsse. Inzwischen habe ich jedoch festgestellt, dass er, wenn seine Kollegin Helena dort arbeitet, zu ihr in den ersten Stock kommt und mit ihr seine halbstündige Pause im Pflegezimmer verbringt. Außerdem habe ich im Dienstplan für Oktober gesehen, dass er an mehreren Tagen als Supervisor im ersten Stock eingesetzt werden soll. Das bedeutet, dass die Möglichkeit besteht, dass ich wieder mit ihm zusammenarbeiten muss – und zwar genau an dem Ort, an den ich versetzt wurde, um Begegnungen zwischen uns zu vermeiden.

Auch das Verhalten meiner Vorgesetzten seit meiner Rückkehr hat mich sehr belastet. Bis heute hat sie kein ernsthaftes Gespräch mit mir über die Vorfälle geführt. Die wenigen Bemerkungen, die sie gemacht hat, zielten hauptsächlich darauf ab, mich aufzumuntern und mich dazu zu bewegen, die positiven Seiten des Wechsels zu sehen. Auch wenn ich verstehe, dass sie es möglicherweise gut meint, hätte ich mir von ihr gewünscht, dass sie mir zuhört, Verständnis zeigt und mich unterstützt.

Durch diesen mangelnden Rückhalt hat sich mein Vertrauen in sie erheblich verschlechtert. Ich habe das Gefühl, dass sie meine Interessen nicht vertreten und sich nicht für mich eingesetzt hat, sondern vor allem die Meinungen und Entscheidungen ihrer Vorgesetzten unterstützt hat. Aus diesem Grund fällt es mir derzeit schwer, mit ihr umzugehen, und ich versuche, ihr eher aus dem Weg zu gehen.

Die Situation hat mich inzwischen erneut so stark belastet, dass ich vom 7. bis zum 9. Oktober wieder arbeitsunfähig geschrieben wurde. Meine Vorgesetzte wird operiert und voraussichtlich etwa einen Monat abwesend sein. Ich beabsichtige, am Dienstag, dem 13. Oktober, an meinen Arbeitsplatz zurückzukehren und während dieser Zeit zu beobachten, wie es mir geht – sowohl während ihrer Abwesenheit als auch im Hinblick auf die Möglichkeit, dem betreffenden Kollegen im ersten Stock zu begegnen.

Ehrlich gesagt weiß ich nicht, ob ich unter diesen Umständen weiterhin arbeiten kann. Sollte sich mein Zustand erneut verschlechtern und ich feststellen, dass ich so nicht weitermachen kann, werde ich mich an ver.di wenden müssen, um Unterstützung zu erhalten und meine Möglichkeiten zum Schutz meiner Rechte prüfen zu lassen. Außerdem habe ich eine medizinische Rehabilitation (Reha) beantragt, weil ich das Gefühl habe, dass ich die gesamten Geschehnisse und deren Folgen nicht allein bewältigen kann.

Aus all diesen Gründen möchte ich euch um Beratung zu meiner Situation bitten. Insbesondere möchte ich wissen, ob die Entscheidung, mich unter diesen Umständen in einen anderen Stock zu versetzen, überprüft werden kann und welche Möglichkeiten ich habe, wenn sich meine berufliche und persönliche Situation weiterhin verschlechtert.

Nach dreizehn Jahren Arbeit in der Residenz wünsche ich mir nichts anderes, als meine Arbeit unter würdigen Bedingungen ausüben zu können, mich geschützt zu fühlen und gerecht behandelt zu werden. Ich möchte keine weiteren Konflikte verursachen, aber ich möchte auch nicht einfach eine Situation hinnehmen, die ich als ungerecht empfinde und die mein Wohlbefinden erheblich beeinträchtigt. Dabei ist zu berücksichtigen, dass meine Rente näher rückt und ich voraussichtlich am 30. Juni 2030 in den Ruhestand gehen werde.

Ich danke euch im Voraus für die Unterstützung, die ihr mir bereits gegeben habt, und für die Zeit, die ihr euch nehmt, um meine Situation zu lesen. Ich freue mich auf eure Rückmeldung und eure Einschätzung, wie ich weiter vorgehen sollte.

Mit freundlichen Grüßen


Salomé Garcia Aruna