lunes, 29 de junio de 2026

El tiempo no existe. El tiempo sólo son las cosas que te pasan, por eso pasa tan deprisa cuando a uno ya no le pasa nada.

 El tiempo no existe. El tiempo sólo son las cosas que te pasan, por eso pasa tan deprisa cuando a uno ya no le pasa nada.

Después de Reyes, un día notarás que la luz dorada de la tarde se demora en la pared de enfrente y apenas te des cuenta, será primavera.
Ajenos a tí, en algunos valles, florecerán los cerezos y en la ciudad habrá otros maniquíes en los escaparates.
Una mañana radiante camino del trabajo, puede que sientas una pulsión en la sangre cuando te cruces en la acera con un cuerpo juvenil que estalla por las costuras, y un atardecer con olor a paja quemada oirás que canta el cuclillo y a las fruterías habrán llegado las cerezas, las fresas o los melocotones, y sin saber por qué, ya será verano.
De pronto, te sorprenderás a tí mismo, rodeado de niños cargando la sombrilla, el flotador y las sillas plegables en el coche para cumplir con el rito de olvidarte de tu jefe y de los compañeros de la oficina, pero el gran atasco de regreso a la ciudad será la señal de que las vacaciones han terminado, y de la playa te llevarás el recuerdo de un sol que no podrás distinguir del sol del año pasado.
El bronceado permanecerá un mes en tu piel y una tarde descubrirás que en la pared de enfrente oscurece antes de hora.
Enseguida volverán los anuncios de turrones, sonará el primer villancico y será otra vez Navidad.
La monotonía hace que los días resbalen sobre la vida a una velocidad increíble sin dejar una huella.
Los inviernos de la niñez, los veranos de la adolescencia eran largos e intensos porque cada día había sensaciones nuevas y con ellas te abrías camino en la vida cuesta arriba contra el tiempo.
En forma de miedo o de aventura estrenabas el mundo cada mañana al despertarte.
No existe otro remedio conocido para que la vida discurra muy despacio sin resbalar sobre la memoria que vivir a cualquier edad pasiones nuevas, experiencias excitantes, cambios imprevistos en la rutina diaria.
Lo mejor que uno puede desear para el año nuevo son felices sobresaltos, maravillosas alarmas, sueños imposibles, deseos inconfesables, venenos no del todo mortales y cualquier embrollo imaginario en noches suaves, de forma que la costumbre no te someta a una vida anodina.
Que te pasen cosas distintas, como cuando eras niño.
MANUEL VICENT 🇪🇸 (1936)
Novelista y ensayista español. Este artículo fue publicado en el año 1997 en el diario El País de España.

domingo, 28 de junio de 2026

JOSÉ LUIS MARÍN: CONTRA LA PSIQUIATRÍA FARMACOLÓGICA

 JOSÉ LUIS MARÍN: CONTRA LA PSIQUIATRÍA FARMACOLÓGICA

🔥
​El psiquiatra español José Luis Marín no necesita presentación entre quienes estudiamos críticamente el fenómeno de la medicalización contemporánea. 🧠 En una entrevista reciente, Marín despliega con brutal claridad el argumento que lo ha caracterizado durante décadas: la psiquiatría moderna se ha convertido en una disciplina capturada, reducida a farmacología y totalmente desconectada de la realidad psicosocial del sufrimiento humano. 📉 Su diagnóstico es demoledor. Su conclusión, provocadora: ¡quemar el DSM! 🚫📖
🏥 Una historia de abandono
​Ante todo, lo que Marín expone es una historia de abandono. Cuando comenzó su formación, los psiquiatras poseían herramientas múltiples: psicoterapia psicoanalítica, recursos clínicos variados y una visión integral del paciente. 🤝 La irrupción de la psiquiatría biológica les arrebató todo aquello.
​Hoy, un psiquiatra es, básicamente, un dispensador de psicofármacos. 💊 Ese cambio no fue inocente. Fue moldeado por una convergencia de factores: la emergencia de los laboratorios tras el Informe Flexner de 1920, la casualidad científica (el diazepam surgió como un accidente en la investigación de tintes textiles) y una industria farmacéutica que descubrió en la "salud mental" un filón comercial sin precedentes. 💰
💊 El fármaco no es tratamiento
​Marín es claro: los psicofármacos son herramientas útiles y recursos válidos en contextos específicos, pero no son tratamiento. ❌ Ahí yace el matiz crítico. Un fármaco puede dopar, movilizar o reducir síntomas, pero no cura nada. 🛑 La curación ocurre en la interacción del sujeto con su medio social, psíquico y relacional. 🌐 Sin embargo, la medicina occidental insiste en tratar el "trastorno" como algo exclusivamente biológico, usando medicinas como pañuelos para una hemorragia institucional. 🩸
💼 El conflicto de intereses es ineludible
​Marín rechaza las teorías conspirativas, pero es implacable: si una industria existe, persigue ganancias. Es la naturaleza del capitalismo. 📈 La cuestión no es la conspiración, sino la regulación de abusos, la manipulación de ensayos clínicos y la complicidad médica. El sistema se sostiene gracias a los médicos: sin nuestras recetas y nuestra autoridad, el sistema se colapsa. 📉
📕 El DSM: Instrumento de poder
​La crítica más ácida va dirigida al DSM. Este manual ha sido un instrumento de poder corporativo. 🏢 ¿Cómo puede una persona portar seis diagnósticos psiquiátricos simultáneamente? ¿Acaso el diagnóstico sigue siendo diagnóstico? 🤔 El DSM-5 es reconocido como un fracaso incluso por la propia Asociación Americana de Psiquiatría. Es una clasificación vacía: sin marcadores biológicos y sin contexto social. 🚩
🧠 Violencia epistémica
​Para quienes trabajamos en psicopedagogía, esto resuena con fuerza: la medicalización del sufrimiento es un acto de reducción ontológica. 📉 Convertir manifestaciones psicológicas complejas en "trastornos" codificables es un acto de violencia epistémica. ⚠️ Es lo que criticamos en documentos como "La Inclusión a Voces", rechazando la medicalización de las dificultades de aprendizaje. 🎓
​La provocación de quemar el DSM expresa una verdad urgente: mientras la psiquiatría se gobierne mediante clasificaciones inútiles, siga subordinada a la farmacología y abandone la clínica relacional, será un instrumento de control más que de sanación. 🏥✨

Mi hijo me pedía cien euros cada mes, hasta que una foto de mi nuera me abrió los ojos.

 Mi hijo me pedía cien euros cada mes, hasta que una foto de mi nuera me abrió los ojos

Durante mucho tiempo pensé que ayudar a un hijo era algo natural. Aunque ese hijo ya tuviera cuarenta años, su casa, su mujer y su propia vida.
Yo me llamo Pilar, tengo sesenta y siete años y vivo sola en Valencia, en un piso antiguo donde en invierno entra frío por las ventanas. Mi pensión alcanza, pero solo si no me salgo del camino. Alquiler, luz, farmacia, comida sencilla y poco más. Si compro pescado una semana, la siguiente tengo que apretar por otro lado.
Pero cada mes, sin falta, separaba cien euros para mi hijo Andrés.
No era una obligación escrita. Nadie me puso una pistola en el pecho. Pero él llamaba, bajaba la voz y decía:
“Mamá, este mes no llegamos.”
Y yo ya sabía qué tenía que hacer.
La primera vez fue por una factura inesperada. Luego por el coche. Después porque mi nieta necesitaba unas clases. Más tarde dejó de explicar demasiado. Yo tampoco preguntaba. Me bastaba con escuchar su cansancio para sentirme culpable.
A veces pensaba en decirle que no. Sobre todo cuando iba al mercado y elegía las manzanas una a una, buscando las más baratas. O cuando miraba mi abrigo viejo, con el forro roto, y pensaba que todavía podía aguantar otro invierno. Pero entonces recordaba a Andrés de pequeño, con fiebre, llamándome desde la cama, y volvía a ser la misma madre de siempre.
Una madre que se quita para dar.
Mi amiga Paquita, que vive en el tercero, me veía cada vez más apagada.
“Pilar, tú no estás bien. Has adelgazado.”
“Será la edad”, respondía yo.
No le decía que algunas noches cenaba tostadas con aceite. No le decía que había dejado de ir con ella al cine los sábados porque prefería guardar ese dinero para Andrés. No le decía que esos cien euros no salían de lo que me sobraba, sino de lo que me faltaba.
Todo cambió una tarde de jueves.
Paquita bajó a mi casa con su móvil en la mano. Venía alterada, aunque intentaba disimular.
“Pilar, mira esto. Igual no debería enseñártelo, pero creo que tienes que verlo.”
En la pantalla aparecía una publicación de Marta, mi nuera.
Una foto preciosa del salón. Pared clara, alfombra nueva, lámpara moderna y en el centro un sofá enorme, azul oscuro, de esos que parecen de revista. Marta había escrito:
“Después de tanto esperar, por fin tenemos el sofá de nuestros sueños.”
Yo acerqué el móvil para ver mejor.
Alguien en los comentarios preguntaba dónde lo habían comprado. Marta respondió:
“En una tienda de diseño. 2 500 euros. Caro, pero nos enamoramos.”
Me quedé quieta. Paquita no dijo nada. No hacía falta.
Dos mil quinientos euros.
Yo llevaba dos años dándole a mi hijo cien euros al mes para que “llegaran a fin de mes”. Veinticuatro sobres invisibles. Veinticuatro veces en que yo había dicho que podía arreglarme. Veinticuatro meses pensando primero en ellos y después, si quedaba algo, en mí.
Aquella noche no dormí.
Saqué una libreta vieja y empecé a apuntar. Enero, cien. Febrero, cien. Marzo, cien. Así hasta completar dos años. Cuando vi la suma, tuve que cerrar los ojos.
No era solo dinero. Era el dentista que había pospuesto. Era la calefacción apagada. Era la visita al podólogo que no hice. Era el café con amigas que rechacé. Era yo diciéndome una y otra vez que no necesitaba tanto.
Al día siguiente llamé a Andrés.
“Mamá, ahora estoy un poco ocupado.”
“Solo será un momento. He visto el sofá nuevo.”
Se hizo un silencio extraño.
“Ah... sí. Marta lo subió ayer.”
“También vi el precio.”
Entonces su voz cambió.
“Mamá, no lo entiendas mal. Lo estamos pagando poco a poco.”
“¿Y los cien euros que te doy cada mes?”
“Mamá, son cosas distintas.”
“¿Distintas?”
Sentí que me ardían los ojos, pero no quería llorar.
“Yo he dejado de comprarme comida, Andrés. He pasado frío para ayudarte. He contado monedas en la farmacia. Y tú me dices que es distinto.”
Él suspiró, molesto o avergonzado, no lo sé.
“Mamá, no pensé que para ti fuera tanto.”
Esa frase me rompió.
No pensó. Ese era el problema. No pensó en mí. No pensó en mi nevera, en mis recibos, en mis medicinas, en mis noches sola haciendo cuentas. Solo pensó que su madre siempre encontraría la manera.
“Pues desde hoy vas a tener que pensar”, le dije. “Porque no te voy a dar más dinero.”
“¿Estás enfadada por un sofá?”
“No, Andrés. Estoy dolida porque mientras tú comprabas un sofá de dos mil quinientos euros, yo estaba aprendiendo a vivir con menos para que tú vivieras con más.”
Colgué antes de que pudiera responder.
Han pasado dos meses. Andrés me mandó un mensaje largo diciendo que lo sentía. Le respondí que podía venir a verme cuando quisiera, pero que no hablaríamos de dinero. Todavía no ha venido.
Marta no me ha escrito.
Yo, en cambio, he empezado a hacer cosas pequeñas que antes me negaba. Compré yogures sin mirar tanto el precio. Fui al cine con Paquita. Me compré un abrigo gris, sencillo, pero caliente. Cuando me lo probé, casi lloré, porque hacía años que no compraba algo pensando solo en mí.
Sigo queriendo a mi hijo. Si mañana toca el timbre, le abriré. Le prepararé café. Quizá incluso le cortaré un trozo de tarta si tengo hecha.
Pero ya no habrá sobre. Ya no habrá transferencia el día veinte. Ya no habrá una madre pasando necesidad para que un hijo adulto no tenga que revisar sus gastos.
Porque amar a un hijo no significa convertirse en su cajero automático.
¿Alguna vez habéis ayudado a alguien cercano renunciando a vuestras propias necesidades? ¿Cómo supisteis que había llegado el momento de parar?

sábado, 27 de junio de 2026

Libélula animal de poder.

 En muchas culturas, ver una libélula es señal de buena suerte, prosperidad y una visita que te invita a vivir plenamente el momento presente. Su mensaje clave es que no temas a los cambios, ya que traen luz y crecimiento para tu evolución. 



«En la Europa nórdica, mitos escandinavos asociaban a la libélula con la diosa Freya, que es una diosa de amor. Los chinos y los japoneses también tienen como sagradas a las libélulas.

Como un tótem animal, los nativos americanos creen que las libélulas son mensajeros, llevando los pensamientos lejos, a otras personas. Soñar con ellas, atrae la suerte y el conocimiento ancestral.

La libélula habita en dos mundos – el agua y el aire. La importancia de estos deben ser examinados. En sus primeros años de vida es – como una ninfa – que viven en el agua. A medida que maduran y pasan por su metammorphosis, pasan al dominio del aire. No es raro encontrar individuos con tótems libélula que son muy emotivos y apasionados en los primeros años, pero a medida que crecen, aprenden a equilibrarse con mayor claridad mental y control.

Como criatura del viento, el tótem libelula representa el cambio. Sus alas iridiscentes son muy sensibles a la más mínima brisa, y así se nos recuerda a prestar atención cuando los proverbiales vientos soplan- no sea que nos encontramos con una tormenta.

Sus colores brillantes toman tiempo para desarrollarse, lo que refleja la idea de que con la madurez nuestros verdaderos colores propios brotan. Esto es parte de la medicina de la libélula.

Las libélulas son también criaturas del agua , y cualquier criatura que habita dentro o cerca del agua lleva el simbolismo relativo al subconsciente, a “sueños” y a los pensamientos.

La libélula es un recordatorio de que cuando nuestros pensamientos más profundos suben a la superficie les debemos prestar atención – hay lecciones que aprender, y también nos recuerda que lo que pensamos, es directamente proporcional a lo que “vemos en la superficie.” … En pocas palabras, nuestros pensamientos, son responsables de lo que vemos en nuestras vidas – en nuestro entorno físico. La libélula vive una vida corta, y sabe que debe vivir al máximo con lo que tiene. Esta lección es enorme para cada uno de nosotros. Cuando ves a una libélula, ser conscientes de los dones que tiene para ofrecer, manteniendo sus significados tótem animal en mente.

Si una libélula ha aparecido en tu vida, es posible que necesite un poco de aire fresco en lo que se refiere a algo emocional. Puede que tenga que adquirir una nueva perspectiva o hacer un cambio. Incluso puede indicar que está descuidando sus emociones. ¿Estás siendo demasiado racional?

Simbología de la Libélula

Son símbolo de: -prosperidad. -buena suerte -fuerza -paz -armonía -pureza

Significado y características

En Japón la libélula es un símbolo de éxito, victoria, felicidad, fuerza y coraje. Durante el siglo XI familias nobles japonesas usaron la libélula como ornamento en todo, desde muebles a sus kimonos, y telas. La libélula fue elegida como parte del escudo de las familia Samurais.

Como una criatura del viento, al igual que la mariposa, el tótem libélula representa el cambio. Sus alas iridiscentes son muy sensibles a la más leve brisa, y así se nos recuerda a prestar atención a donde sopla el viento…porque se avecinan cambios.

Las libélulas son también criaturas del agua, viven en lagos, charcas y ríos, y son el baremo de la calidad del medio ambiente, gracias a ellas se controlan colonias de mosquitos y moscas a los que devoran evitando enfermedades al ser humano. Al vivir cerca del agua y ser larva en una parte de su ciclo vital, la libélula lleva también el simbolismo de la relación con el subconsciente, o de la mente “soñar” y los pensamientos.

Esto es así porque en el mundo animal, el agua es un símbolo de la mente subconsciente (“más profunda mente”, “la mente de sueños”) y se relaciona con los pensamientos que tenemos en la relajación, meditación, sueños y estados subconscientes.

La Piedra de la Profecía.

 Descripción

La Piedra de la Profecía. El significado de su nombre proviene de la forma en que funciona su vibración cuando los usas en la meditación, ya que pueden ayudarte a ver visiones que pueden ser proféticas en la naturaleza. Obtuvieron su nombre cuando la persona que los descubrió se dio cuenta de su acción y de su capacidad para ayudarte a ver posibles eventos futuros.

La mejor manera de usar estas piedras es en la meditación. A medida que resuenan fuertemente dentro del chakra del tercer ojo, pueden estimular la glándula pineal que se encuentra en esa área general. La glándula pineal es el área relacionada con el desarrollo de una gama de dones psíquicos, y esto incluye la capacidad de desarrollar visiones psíquicas que son de naturaleza precognitiva. Además, esta área también se relaciona con el desarrollo de la audición psíquica o la audiencia clara donde puede escuchar la comunicación de los seres en el espíritu, incluido su guía espiritual.

Las visiones proféticas o precognitivas pueden ser un activo bastante poderoso para tu vida. Si desea utilizar estas piedras para este propósito, tenga en cuenta que puede pasar algún tiempo antes de comenzar a recibir visiones o mensajes. Esto no suele ocurrir en el primer uso, pero puede suceder una vez que los haya usado durante un período de tiempo. Si bien los mensajes recibidos se pueden usar para mover su vida en una nueva dirección, tenga en cuenta que los mensajes pueden ser eventos posibles o probables en lugar de eventos futuros reales, así que tenga cuidado cuando los use para planificar sus acciones. Esta es una piedra poderosa para estimular tu memoria y puede ser beneficiosa para ayudarte a recordar detalles de las visiones que has visto o los mensajes que puedes haber recibido.


miércoles, 24 de junio de 2026

26.06.2026 = 888

 

EL FLASH SOLAR del 26 de junio de 2026 no es lo que la mayoría de la gente cree que es.
Actualmente existe un malentendido generalizado en muchas secciones de comentarios y foros espirituales. Muchos siguen atrapados inconscientemente en el viejo guion catastrófico de la 3D y esperan un acontecimiento repentino y dramático al estilo de Hollywood el 26 de junio de 2026: que el sol explote, que el cielo se abra en dos o que todos los sistemas se colapsen a la vez.
Se trata de una interpretación errónea fundamental.
El 26 de junio de 2026 no marca un único acontecimiento externo e instantáneo. Marca el inicio irreversible del propio proceso del Destello Solar.
Ese día, las zonas de amortiguación de la cúpula de frecuencia, mantenidas artificialmente, pierden su validez administrativa. El bucle temporal artificial (el bucle de Ouroboros) que ha mantenido la luz de plasma sin filtrar de la Fuente alejada del campo planetario comienza a romperse a nivel celular. Las presas que han contenido la corriente creativa en bruto empiezan a disolverse.
Este no es el fin del mundo tal y como el antiguo programa quiere hacerte creer.
Es el comienzo de un cambio de fase hiperdimensional y en cascada que se desarrollará a lo largo de los meses siguientes.
Desde una perspectiva cuántica, el 26 de junio es el día en que el portal de retransmisión central comienza a liberar las primeras corrientes sin filtrar de luz de la Fuente hacia la placa base planetaria. La propia radiación solar empieza a cambiar de calidad a partir de este momento. Comienza a cargar el campo e inicia la fusión energética del núcleo de la antigua simulación.
El Destello Solar es un proceso de varias etapas, no un momento aislado.
En la realidad 3D visible, el sistema intentará inicialmente mantener la ilusión de normalidad.
El 27 de junio, es muy probable que los medios de comunicación convencionales declaren con alivio que «no ha pasado nada» y que el sol brilla como de costumbre. Este es el último cortafuegos de la antigua arquitectura, que utiliza la inconsciencia y la inercia de las masas para mantenerlas dormidas mientras la transformación real ya se está llevando a cabo en segundo plano.
Aquellos que aún no hayan realizado el trabajo interior, que no hayan desprogramado el ego, trascendido el miedo y preparado su sistema nervioso, no «perderán la salvación» ese día. Simplemente se verán envueltos por las ondas cada vez más intensas sin contar con el hardware superconductor adecuado. Es como conectar un disco duro viejo y frágil a una corriente de voltaje extremadamente alto.
Aquellos que hayan preparado su G-Core, limpiado su campo y estabilizado su cuerpo de luz experimentarán este proceso de forma muy diferente. Para ellos, el Destello Solar se convierte en una activación progresiva más que en una fuerza abrumadora.
El 26 de junio de 2026 no es un día para tener miedo ni para esperar un espectáculo externo.
Es el día en que se acciona el interruptor.
Es la señal oficial de inicio de la recalibración cósmica.
A partir de este momento, la antigua simulación ya no podrá mantener su densidad anterior de la misma manera. La afluencia de plasma seguirá aumentando en oleadas, y la brecha entre quienes han preparado su tecnología interior y quienes no lo han hecho se hará cada vez más visible.
El tiempo que queda hasta esa fecha no está destinado a la espera pasiva.
Está destinado a la preparación final, a llevar nuestro sistema a un estado de coherencia y superconductividad para que puedas cabalgar sobre estas olas en lugar de verse abrumados por ellas.
El Destello Solar no viene a salvarte.
Viene a revelar en qué te has convertido ya.