Mientras Ulises regresaba a Ítaca, Circe le advirtió de un peligro que encontraría durante el viaje: las Sirenas. Su canto era tan irresistible que los hombres que lo escuchaban quedaban fascinados y abandonaban su rumbo, sin conseguir regresar a sus hogares. TeseoPress Pero Ulises quería escuchar aquel canto. Así que ideó una estrategia: ordenó a sus compañeros que se taparan los oídos con cera, mientras él permanecía sujeto al mástil del barco. Además, les indicó que no lo liberaran aunque él mismo se los pidiera cuando estuvieran pasando frente a las Sirenas. TeseoPress Cuando la nave se acercó, las Sirenas comenzaron a cantar y llamaron a Ulises por su nombre. Le prometían conocimiento y le hablaban de las hazañas ocurridas durante la guerra de Troya. Ulises quedó completamente fascinado y quiso acercarse, pero sus compañeros siguieron remando y mantuvieron las órdenes que habían recibido. TeseoPress Finalmente, la nave consiguió alejarse de la isla y Ulises sobrevivió al encuentro con las Sirenas. Y ahí está lo más interesante del episodio: Ulises no venció al canto de las Sirenas porque fuera incapaz de sentir su poder. Lo escuchó, quedó fascinado y aun así consiguió continuar su viaje gracias a las precauciones que había tomado antes de enfrentarse a la tentación.
Caronte era el misterioso barquero encargado de transportar las almas de los muertos hacia el inframundo.
Su barca atravesaba las oscuras aguas que separaban el mundo de los vivos del reino de Hades. No importaba quién fueras en vida: rey, guerrero, héroe o mendigo… ante Caronte, todos eran iguales.
Según la tradición, los muertos debían pagarle con una moneda para poder cruzar.
Caronte no juzgaba a las almas. Simplemente las llevaba hacia el otro lado.
Se trata de una antiquísima tradición del País Vasco que se mantiene hasta nuestros días. Proviene de la rica mitología vasca. La Eguzkilore protege las casas de males, enfermedades, tormentas y brujas.
ORIGEN MITOLÓGICO: EGUZKILORE
Hace miles de años, cuando la vida comenzó en la Tierra, no existía el Sol ni la Luna.
Hombres y mujeres vivían en la oscuridad, asustados por las criaturas que salían de las entrañas de la tierra.
Los seres humanos, decidieron pedir ayuda a la Tierra.
– Amalur, Madre Tierra, te pedimos que nos protejas de las criaturas que nos acechan.
– Hijos míos -les dijo la Madre Tierra- crearé un ser luminoso al que llamaréis Luna.
Y la Tierra creó la Luna.
Al principio, las criaturas se asustaron y permanecieron en sus cuevas sin atreverse a salir, pero no tardaron en acostumbrarse a la luz de la Luna.
Una vez más los seres humanos acudieron a la Tierra.
– Amalur, Madre Tierra, gracias por crear la Luna, pero aún necesitamos algo más poderoso, puesto que las criaturas no dejan de acosarnos.
– De acuerdo -respondió la Madre Tierra- crearé un ser todavía más luminoso al que llamaréis Sol. El Sol será el día y la Luna, la noche.
Los seres humanos se alegraron, el Sol era tan luminoso y caliente que gracias a él, crecieron las plantas.
Sin embargo, las criaturas y las brujas no pudieron acostumbrarse a la claridad del día y solo pudieron salir de noche.
Angustiados los seres humanos, pidieron nuevamente ayuda a la Tierra.
– Amalur, Madre Tierra, estamos muy agradecidos por tus regalos, la Luna y el Sol, pero aún necesitamos algo más. Durante el día no tenemos temor, pero al llegar la noche las criaturas salen de sus cuevas y nos acechan en las sombras.
De nuevo, Amalur escucho sus súplicas.
– Está bien. Voy a ayudaros una vez más, pero está será la última. Crearé para vosotros una flor tan hermosa que, al verla, las criaturas de la noche creerán que es el propio Sol y os dejarán tranquilos.
Y la Tierra creó la flor del Sol, Eguzkilore, que hasta nuestros días defiende las casas de los malos espíritus, las brujas, las lamias, los genios, la enfermedad, la tempestad y el rayo.
LEYENDA O CREENCIA
Se suelen colocar en las puertas de las casas y caseríos para evitar que el rayo caiga en ese hogar, así como para ahuyentar a las brujas (sorginak), en la creencia de que éstas no podrían entrar en ella antes de haberle quitado todas las hojas a esta planta, tarea en la que se les irá el tiempo y amanecerá, teniendo que volver a sus refugios subterráneos. En otras versiones, la mera visión de la eguzkilore en la puerta del caserío les hacía creer que era el mismo sol (eguzki) y que ya despuntaba el alba por lo cual debían retirarse a sus cuevas.
DÓNDE ENCONTRAR LA EGUZKILORE
La flor del cardo silvestre crece en las laderas soleadas y praderas pedregosas de montaña de Cantabria y el País Vasco, entre junio y septiembre. Se trata de una flor que no se marchita, y eso hace que mantenga su belleza y su frescura. Actualmente es una especie protegida por lo que está prohibido cortarla. Para no tener que renunciar a esta curiosa tradición, podéis optar por haceros con una eguzkilore natural de cultivo, o bien elegir una reproducción artesanal.
En Gailurretan tenemos la nuestra, te invitamos a encontrarla.
La rodocrosita es conocida espiritualmente como la piedra del amor incondicional, la compasión y la sanación emocional profunda. [1, 2]
Significado y propiedades espirituales principales
Amor propio y aceptación: Te ayuda a sanar heridas del pasado y a quererte a ti mismo antes de buscar el afecto o la validación de los demás. [1, 2]
Sanación del corazón: Funciona como un bálsamo para el alma, ideal para liberar tristezas, duelos, traumas de la infancia o desamores. [1, 2, 3, 4]
Conexión con chakras:
Chakra del corazón (Anahata): Abre la capacidad de perdonar, dar y recibir amor de forma genuina.
Chakra del plexo solar (Manipura): Aporta seguridad, fuerza de voluntad y valor personal. [1, 2]
Alegría de vivir: Estimula el optimismo, la vitalidad y una actitud mental positiva y dinámica. [1, 2]
La "Rosa del Inca": Históricamente valorada por los antiguos incas, hoy es reconocida como la piedra nacional de Argentina y un puente entre la energía espiritual y la material. [1, 2, 3, 4]
Cuidados básicos
Dureza: Es una gema delicada (entre 3,5 y 4 en la escala de Mohs), por lo que debe manipularse con cuidado para evitar rayones.
Limpieza energética: Evita el agua con sal o la exposición prolongada al sol, ya que pueden dañar su superficie o descolorar su característico tono rosado. Prefiere el humo de incienso o la luz de la luna
Esta receta simple resalta el vibrante sabor del ajo silvestre mientras lo preserva para su uso más allá de su corta temporada:
200g de hojas frescas de ajo silvestre, lavadas y secas
50g de piñones o nueces, ligeramente tostados
50g de queso de oveja duro, rallado (el tradicional brânză de burduf rumano es ideal)
150ml de aceite de oliva virgen extra
1 cucharadita de sal marina
Jugo de medio limón
Mezcla todos los ingredientes en un procesador de alimentos hasta que estén suaves pero aún con algo de textura. Almacena en frascos esterilizados con una capa de aceite de oliva en la parte superior. Se conserva en el refrigerador hasta por 3 semanas.
La crueldad no es una enfermedad, y existen trastornos mentales que alteran la conciencia, la prueba de la realidad y la capacidad de vincularse. Eso existe, pero en muchos de esos cuadros la crueldad es bajísima. La crueldad sistemática no nace de una mente desvinculada de la realidad, nace de otra cosa muchísimo mas dificil de aceptar, de haber aprendido a equilibrarse usando el otro, descargando sobre el otro, controlando sobre el otro, humillando sobre el otro. Instrumentalizándolo, y aunque nos cueste admitirlo, tambien podemos ser así, incluso con las personas que más tenemos que proteger o que deberíamos amar por ser íntimas.
Además justificamos a estas personas, diciendo que tienen una alteración de la realidad, mientras que tienen puertas para adentro, puertas para afuera que funcionan perfectamente bien. Cómo puede ser entonces?, la locura no es situacional, es en todos lados. Cuando hay un patrón que insiste, hay que mirar ese patrón, frente a un patrón de crueldad, primero a salvo y después, todo lo demás.
El 13 de noviembre de 2026 es una fecha singular en la historia de las predicciones científicas. En 1960, la revista Science publicó un artículo que planteaba un escenario tan llamativo como cuestionable: si la población mundial continuaba creciendo al ritmo observado, acabaría tendiendo al infinito y ese hito, el “día del juicio final”, se cumpliría, precisamente, dentro de un mes y dos días, el próximo 13 de noviembre. Según dijo uno de los creadores de esta predicción a la revista Time “nuestros tataranietos no morirán de hambre. Morirán aplastados”.
A lo largo de la historia, las civilizaciones han intentado poner fecha al final de nuestra existencia mediante teorías religiosas, como las interpretaciones apocalípticas del año 1000, fenómenos astronómicos, como los temores relacionados con el cometa Halley, e interpretaciones erróneas de otras culturas, como la supuesta profecía maya de 2012. Habitualmente, estas predicciones han presentado, como es lógico, el fin del mundo como una catástrofe. Sin embargo, en 1960, un grupo de investigadores recurrió a las matemáticas para explorar un escenario diferente: el crecimiento ilimitado de la población humana.
Como la realidad histórica se distanció de lo que decía la teoría sobre el fin de la humanidad
El estudio Doomsday: Friday, 13 November, A.D. 2026, firmado por el físico Heinz von Foerster y los investigadores Patricia M. Mora y Lawrence W. Amiot, en 1960, analizaba la evolución demográfica mediante un modelo matemático. Sus autores no pretendían anunciar una catástrofe, sino extrapolar la tendencia de crecimiento de la población hasta sus últimas consecuencias matemáticas.
La fecha propuesta contenía, además, una coincidencia un tanto irónica, ya que el 13 de noviembre era el cumpleaños de uno de sus teóricos, Heinz von Foerster. Este detalle hizo despertar todavía más la curiosidad en torno a una investigación cuyo resultado parecía anunciar el fin de la humanidad.
Para comprender cómo llegaron a esta conclusión, hay que remontarse al siglo XX, cuando la población mundial experimentaba una rápida expansión gracias a las mejoras agrícolas, alimentarias y sanitarias. Los investigadores identificaron un patrón de crecimiento que podía representarse mediante una curva hiperbólica, caracterizada por un aumento cada vez más acelerado. Al estudiar matemáticamente esta tendencia, el modelo conducía a que había un punto en el que los valores tenderían al infinito. El cálculo situaba ese límite el 13 de noviembre de 2026.
Sin embargo, el resultado contenía ciertas limitaciones, ya que dependía de la condición de que la población continuara creciendo según el patrón. El modelo no podía garantizar que esa tendencia se mantuviera a lo largo de las siguientes décadas, ni incorporara toda la complejidad que supone la evolución demográfica, condicionada por factores como la natalidad, la mortalidad, los recursos y los cambios sociales.
Desaceleración
La realidad es que el crecimiento demográfico se ha desacelerado respecto a la tendencia histórica del estudio
Con el paso del tiempo, el crecimiento demográfico se ha desacelerado respecto a la tendencia histórica del estudio. Por ello, la fecha de 2026 no es una predicción literal del fin del mundo, sino el resultado de una teoría matemática que deja de describir la realidad cuando esta cambia.
Más de seis décadas después de su publicación, el estudio sigue siendo un ejemplo de cómo una fórmula puede producir un resultado aparentemente apocalíptico sin que este implique una catástrofe real. La ecuación no anunciaba el final de la humanidad; más bien, mostraba los límites de proyectar una tendencia del pasado hacia un futuro indefinido.