La Vidente Catalina Rivas relata la visión de como Jesús rescata a sus ovejas
Medicina para el alma
lunes, 25 de mayo de 2026
La Vidente Catalina Rivas relata la visión de como Jesús rescata a sus ovejas
Recibí la Santa Eucaristía y me puse de rodillas cerca a mi asiento, en ese momento tuve como una pantalla dentro de mí, una gigante pantalla en la que vi un campo enorme: había lugares verdes, pequeñas lomas con plantas, arboledas, un lago muy grande... Era un lugar definitivamente precioso.Pero en medio de todo este campo había como una gran parcela que no estaba trabajada, se veía fea, toda llena de espinas y tierra, algo que se desdecía con aquel mágico paisaje.Allá, en medio de todas esas espinas había una pequeña oveja blanca, de la que no se podía ver mucho la piel porque estaba llena de sangre. Tenía muchas heridas en las patitas, en el cuerpo y lloraba incesante y dolorosamente
Intentaba salir de allí pero no podía, caminaba
dos pasos y las espinas comenzaban a crecer y a lastimarla más.El cielo estaba oscuro en ese lugar, había muchos nubarrones, tronaban los rayos y un viento sucio hacía más fea la escena y asustaba más al pequeño animal.
De pronto vi una mujer de espaldas a mí, vestida de azul y con un velo muy blanco y supe en seguida que era la Santísima Virgen. Ella extendía las manos y llamaba a la ovejita para que se acercase, pero la ovejita asustada intentaba salir por otro lado, y puesto que las espinas crecían rápidamente, se iba alejando más y más, como tratando de escapar de las espinas y a la vez de las manos que la llamaban.
Era tanto su miedo que no sabía hacia donde correr, resbalaba, se caía y se le abría nuevamente la carne en sangrantes heridas.Por un momento la Virgen se dio la vuelta y pude ver su perfil, tan hermoso y tan dulce.Miró hacia un punto lejano, como tratando de buscar a alguien con la mirada y desapareció.Al momento apareció ante mis ojos un hombre alto y fuerte, vestido con una brillante túnica de color blanco perlado. Calzaba sandalias y tenía un bastón alto. El cabello castaño oscuro le caía un poco sobre los hombros; los brazos y la parte del cuello que se alcazaba a ver cuando el viento le levantaba el pelo, mostraban su piel bronceada. Tenía los brazos fuertes, de persona trabajadora.
Mi corazón iba a saltar de emoción: era Jesús, quien sin pensarlo siquiera, se metió entre las espinas. Unas tres o cuatro veces, golpeó las espinas altas con su bastón e hizo saltar las plantas. Sin embargo, las demás espinas rompían también su piel, desgarraban su túnica, que se enganchaba entre ellas, pero a Él parecía no importarle que se desgarrara su ropa, ni que las espinas lastimasen Su piel.
Se apresuraba en entrar y vi cómo la sangre saltaba de sus pies, tobillos y piernas, salpicando la tierra por donde pasaba.
La ovejita se metía más y más hacia otra maraña de espinas, ya era prácticamente una mancha de sangre cuando Jesús se agachó, la tomó entre Sus brazos y comenzó a salir del campo. Ya ni se fijaba en las espinas que parecían atacarlo, lacerando su piel. El único objeto de Su atención era el animalito que llevaba en Sus brazos.Salió de aquel campo caminando hacia un lugar donde yo podía verlo de frente. Él estaba llorando, juntamente con la ovejita. Ella temblaba entre Sus brazos, que estaban tiñéndose de sangre, y lo miraba como buscando Su consuelo.
Jesús la apretaba contra Su pecho.De pronto Él miró hacia el Cielo, su gesto se endureció un poco por instantes, el tiempo suficiente para que desaparecieran velozmente todas las nubes oscuras y comenzara a salir el sol. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, que corrían por sus mejillas.Jesús comenzó a besar a la ovejita y allá, donde caía cada una de sus lágrimas, o donde Él besaba, de golpe se cerraban las heridas del pequeño animal y aparecía la blanca lana.Eran tan grandes la ternura y el Amor de Jesús que parecía que aquel animalito fuese todo lo que Él poseía. Llegó un momento en que besaba la cabecita de la oveja, ella lamía Su mano mientras las lágrimas de ambos se entremezclaban, y al tiempo que lloraban juntos, Jesús sonreía y la ovejita emitía un débil balido.
Un momento después vi a Jesús caminando con pasos lentos, como esperando a su pequeña compañera. Su porte era altivo. Pese a la sencillez de Su vestir, era majestuoso como un Rey y la ovejita feliz, con la cabeza muy levantada, sanita, corría detrás de Él, balando ya más vigorosamente, lamiéndole la punta de los dedos de la mano, de cuando en cuando. Por momentos Él le acariciaba la cabecita, correspondiendo a su ternura
Como en imágenes sucesivas, vi después a Jesús sentado sobre una roca, Él hablaba, y la ovejita sentada sobre sus dos patas traseras, como se sientan los perros, lo escuchaba atenta. De cuando en cuando, Él tomaba la cabeza de ella entre Sus manos y la besaba riendo. Luego era ella la que lamía los pies de Jesús y las heridas del Señor se sanaban.Todas las heridas se vieron así cerradas, y hasta la túnica de Jesús parecía nueva.Ya no quedaban rastros de tanta sangre y tanto dolor. Era una escena muy bella, ya no había nubes, el sol brillaba con unas luces doradas sobre la cabeza del Pastor, corría una brisa fresca que hacía mover Su cabello y Él sonreía.Se oyó otro balido lastimero y vi a Jesús caminando presuroso nuevamente hacia el campo de espinas. Su semblante reflejaba entre tristeza y preocupación; nuevamente se encaminaba en búsqueda de otra ovejita, pero esta vez la que ya estaba sana se adelantó al
Señor y corrió a buscar a la que ahora gemía.
Como si fuera una experta, entró por los senderos más escarpados. Se lastimaba, sí, pero era como si no le importara o no le doliera mucho, porque corría, buscaba a su compañera y la guiaba hacia donde estaba el Señor, a los brazos fuertes y seguros de Jesús...
En ese momento la voz del Sacerdote me volvió a la celebración cuando dijo: "Oremos..." Miré en torno mío a toda aquella gente, con mucha pena de que tan hermosa visión hubiera terminado. Tenía el rostro cubierto de lágrimas y todavía se me escapaba algún sollozo.
Entonces me habló Jesús, que dulcemente me dijo así: "Ahí tienes el tema, relata así tu conversión, porque esa primera ovejita eres tú"
domingo, 24 de mayo de 2026
LA REZADERA
LA REZADERA
Son muchas las personas que se burlan de aquellos que emprenden el camino de la oración.
Cuando un miembro de una familia poco piadosa trata de dedicarle mas tiempo al Señor, casi inmediatamente recibe un ataque de parte de los suyos: "Para que le sirve tanta rezadera? deje la rezadera y póngase a trabajar" o "que sentido tiene esa rezadera sí usted no cambia?".
Déjenme recordarles, que esa "rezadera", ha sostenido a la iglesia misteriosamente durante dos milenios, y la Iglesia no la llamaría rezadera, sino el valor y el poder de la oración.
Quienes no la entienden, son aquellos mismos que se burlan de las religiosas de clausura que han decidido sacrificar sus vidas en medio del mundo para dedicarse a orar. La Iglesia sabiamente ha sabido darle su lugar y el valor al tesoro de la oración, comprende la necesidad de vivir en oración.
Es necesario visitar los enfermos, dar limosna, hacer obras de caridad, pero esto no le quita el valor y el significado a la oración.
Quedarse un buen rato frente al Santísimo, comulgar en la Santa Misa, rezar el Rosario, son manifestaciones de ese afán de comunicarse con Dios, de orar con el corazón.
El maligno no soporta a las almas que rezan, no puede con aquellos que han comprendido el valor de la oración. Por lo tanto se empeña en perturbarlos a como de lugar y la mas fácil manera y la más eficaz, es por medio de los más cercanos.
"Usted que dice que reza y mire como le va de mal", "tanto que reza para nada, usted sigue siendo la misma persona, el mismo pecador".
Y no, no es cierto, a quien ora no le va tan mal, ni quien ora seguirá siendo el mismo. Las gracias que derrama el cielo sobre aquellos que le dedican tiempo a orar son infinitas, Dios hace cosas nuevas en esas almas de aquellos que luchan por dedicarle tiempo a El mismo. A Aquel a quien debemos amar por encima de todas las cosas.
Otro caballito de batalla de algunos hermanos no católicos, es decirle:
"nosotros no rezamos, nosotros oramos".
Pues nosotros hacemos las dos cosas, incluso a veces una oración repetitiva se convierte en un método efectivo de comunicarnos con Dios, meditando en los misterios de su vida. Aunque nos distraigamos o perdamos la cuenta de cuantas Ave Marías nos faltaban para terminar el misterio.
"Orad hijos míos, rezad el Rosario todos los días" son palabras que viene repitiendo la Madre de Dios hace mucho tiempo en sus apariciones, así que quienes la honramos, sabemos que rezar el Rosario o llámenlo si quieren, orar con el Rosario, no tan sólo es valioso, sino necesario y santo.
Les doy un consejo desde mi pecador corazón: NUNCA dejen la rezadera! No abandonen ese continuo diálogo con Dios. Acérquense a ese misterio hermoso e incomprensible para los soberbios y sumerjanse en ese manantial siempre nuevo de descubrir a Dios en la oración.
Hay métodos como estrellas en el cielo, diversas maneras y formas, ustedes busquen la que más les agrade y les convenga, pero nunca dejen de hablar con Dios. La oración exige sacrificio, (ya lo he escrito), por ejemplo rezar el Rosario no es lo más sencillo, tampoco es tan fácil perseverar en la oración, pero hay que insistir, persistir y nunca desistir.
Rezanderos: a rezar! Un abrazo





sábado, 23 de mayo de 2026
Flohmarkt
Wir nehmen am Antenne Bayern Flohmarkttag am Pfingstmontag teil.
Flohmarkt von 9.30 Uhr - 16.00 Uhr
Adresse: Adlerstrasse 63 in Aschaffenburg Strietwald
viernes, 22 de mayo de 2026
el Padre Nuestro en arameo
A continuación, encontrará el Padre Nuestro en arameo del siglo I traducido por el Reverendo William Fulco, SJ.
Abun di bashmayya nethqadash shmak.
Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Tethey malkuthak.
Venga a nosotros tu reino.
Newe tzevyanak aykan di bashmayya af ba’ara.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Lakhman di sunkanan yamana hav lan yoma dheyn.
Danos (hoy) nuestro pan de cada día.
Wa-shbuk lan khavine aykana, d’af hanan shbukan l’khayvine.
Y perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Ulo ellan lanisyana l’heyn atzeyl lan min beesha.
Y no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Amin.
Amén.
Esperamos que disfrutes rezando el Padre Nuestro en arameo. Puedes encontrar la oración en la sección Invitados de Hallow. También puedes rezar el Padre Nuestro en latín en la misma pestaña.
miércoles, 20 de mayo de 2026
RUBI EN BRUTO
Vista creada con IA
El rubí en bruto es conocido como la "piedra del fuego" y simboliza la vitalidad, el coraje y la pasión. Espiritualmente, se utiliza como un poderoso escudo protector contra energías negativas y envidias, aportando una intensa energía para materializar metas y potenciar la fuerza interior.
Propiedades espirituales principales:
- Vitalidad y motivación: Enciende la energía vital, ayudando a superar el agotamiento, la apatía y estimulando la motivación para alcanzar objetivos realistas.
- Protección energética: Actúa como un escudo contra ataques psíquicos y el vampirismo emocional, protegiendo el aura frente a la envidia y las malas intenciones.
- Amor y pasión: Vinculado tradicionalmente al amor apasionado y al romance, fomenta también el amor propio y anima a "hacer lo que te hace feliz".
- Atracción de abundancia: Considerado un símbolo de prosperidad y estatus, se cree que ayuda a retener la riqueza y atraer oportunidades de éxito.
Para profundizar en cómo integrar
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