LA ARTEMISA: LA HIERBA DE LAS BRUJAS, LOS SUEÑOS Y LOS ANTIGUOS CAMINOS
Hay plantas que simplemente crecen.
Y hay otras que, con el paso de los siglos, terminan formando parte de las historias de quienes las encuentran.
La Artemisa pertenece a ese segundo grupo.
Pero… ¿qué hay de verdad detrás de todo esto?
Vamos a conocerla.
Cuando hablamos de “Artemisa” hay que tener cuidado.
Artemisia no es una única planta, sino un género que contiene numerosas especies.
Para esta historia hablaremos principalmente de Artemisia vulgaris, conocida como artemisa común, artemisa vulgar o mugwort.
Es una planta herbácea perenne, aromática y resistente, que puede alcanzar aproximadamente 1,5–2,5 metros de altura.
Sus hojas tienen un aspecto muy característico: verdes en la parte superior y, en muchas plantas, más claras o blanquecinas por debajo.
La Artemisia vulgaris posee una distribución natural enorme.
Se encuentra de forma nativa en buena parte de Europa, Asia y el norte de África, llegando hasta regiones de Asia oriental.
Y precisamente esa enorme presencia hizo que diferentes pueblos desarrollaran sus propios conocimientos y creencias alrededor de ella.
No existe una única “tradición de la Artemisa”.
Hay muchas.
Y cada cultura la incorporó de una manera diferente.
Aquí encontramos una de las partes más interesantes.
El propio nombre Artemisia ha sido relacionado tradicionalmente con Artemisa, la diosa griega asociada, entre otras cosas, con la naturaleza salvaje, la caza y la protección.
Pero hay que hacer una distinción importante:
La etimología de Artemisia tiene una historia lingüística compleja y existen distintas explicaciones.
Así que es más correcto hablar de una asociación cultural y tradicional que presentarlo como un hecho absolutamente demostrado.
Y esa diferencia importa.
Porque la verdadera historia ya es suficientemente fascinante.
Durante siglos, la Artemisa quedó rodeada de creencias populares en Europa.
Se la relacionó con:
Y aquí aparece una curiosidad maravillosa.
La planta recibió nombres populares relacionados con San Juan, como St John’s herb o St John’s plant.
En determinadas tradiciones europeas se llevaban ramas o coronas de Artemisa durante las celebraciones de San Juan y algunas fuentes históricas describen prácticas destinadas simbólicamente a alejar la mala fortuna.
Esta es probablemente una de las razones por las que la Artemisa sigue fascinando tanto al mundo esotérico actual.
En el folklore europeo se la relacionó con el mundo de los sueños, la protección durante el descanso y las experiencias oníricas.
De ahí surgieron tradiciones populares en las que se colocaba Artemisa cerca del lugar donde se dormía.
Pero ojo:
Eso pertenece al terreno del folklore y de la práctica espiritual.
Y precisamente esa frontera entre planta real y significado simbólico es lo que hace tan interesante su historia.
Otra de las asociaciones históricas más curiosas fue su relación con los caminos.
En antiguos textos y tradiciones europeas aparecen referencias a llevar Artemisa durante los viajes como planta protectora o para evitar el cansancio.
Y una planta que simbolizaba acompañamiento y protección.
Es fácil comprender cómo, con el paso de los siglos, estas costumbres terminaron entrando en el imaginario de la magia popular.
La Artemisa no vivió únicamente en las historias de brujas.
También ocupó un lugar importante en la historia de la medicina tradicional.
Una revisión histórica de Artemisia vulgaris señala su importancia en la medicina europea, china e india, y recuerda que en la Edad Media llegó a recibir el nombre de “madre de las hierbas”.
Se utilizó tradicionalmente en preparados relacionados con problemas digestivos y diferentes afecciones ginecológicas, entre otros usos.
Pero aquí debemos hacer una separación:
Que una planta haya sido utilizada durante siglos no significa automáticamente que todos esos usos hayan sido demostrados por la medicina moderna.
Aquí la historia se vuelve todavía más interesante.
La Artemisa también tiene una enorme importancia dentro de determinadas tradiciones de la medicina china.
Las hojas secas de especies de Artemisia se utilizan para elaborar moxa, material empleado en la moxibustión.
La práctica está históricamente relacionada con la medicina tradicional china y suele combinarse con la acupuntura.
Así que esta pequeña planta que en Europa acabó rodeada de historias de brujería…
también terminó formando parte de una tradición médica completamente distinta al otro lado del mundo.
Aquí entramos ya en el terreno de las creencias y tradiciones esotéricas.
En diferentes corrientes modernas de magia popular y herbolaria ritual, la Artemisa se asocia simbólicamente con:
No existe una única tradición universal que diga que la Artemisa “sirve para” exactamente lo mismo.
Sus significados cambian según la cultura, la época y la corriente esotérica.
Y eso también forma parte de su historia.
Quizá esto sea lo que más me fascina de la Artemisa.
No estamos hablando de una resina rara traída desde un lugar remoto.
No estamos hablando de una planta que solo crece en una isla perdida.
La Artemisa podía crecer cerca de los caminos, en terrenos alterados y en muchos lugares donde las personas vivían.
Y precisamente por estar tan cerca de ellas…
acabó entrando en sus costumbres.
En sus viajes.
En sus remedios.
En sus celebraciones.
En sus supersticiones.
En sus sueños.
Y en sus historias.
A lo largo de la historia ha recibido diferentes nombres populares.
Algunos están relacionados con sus usos tradicionales.
Otros con santos.
Otros con la maternidad.
Otros con caminos y viajes.
La RHS, por ejemplo, recoge nombres tradicionales en inglés como St John’s herb, St John’s plant y motherwort, entre otros.
Y esto nos enseña algo muy bonito:
Cada nombre cuenta algo de lo que una comunidad pensaba de aquella planta.
No debemos confundir Artemisia vulgaris con otras especies del mismo género.
Por ejemplo:
Son plantas diferentes, aunque pertenezcan al mismo género.
De hecho, Artemisia annua se hizo mundialmente conocida por la artemisinina, compuesto relacionado con el tratamiento de la malaria y cuyo descubrimiento llevó al Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2015.
Así que cuando alguien diga simplemente “Artemisa”…
Porque la Artemisa vive en una frontera extraña.
Entre:
Y cuando una planta consigue permanecer durante siglos en tantos mundos diferentes…
merece la pena detenerse a conocerla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario