Maria Pyle, era una rica y hermosa joven americana, de familia protestante. Su padre era un rico industrial, conocido como el “ rey del jabón “. Llega a Europa y se convierte en 1918. De la mano de Maria Montessori, en 1924 visita San Giovanni Rotondo,se confiesa con Padre Pío lo intenta al menos, ya que Padre Pío le dice:
“¿Y tu qué quieres?”
“He venido por curiosidad“
Padre Pío no le responde. Maria Pyle se va decepcionada de San Giovanni Rotondo y piensa,“al fin y al cabo se trata de un pobre fraile.”
Regresa a Capri y allí tiene un sueño. Se ve sobre un carro, a la izquierda de Maria Montessori, quien lleva las riendas de los caballos, el camino se embrutece, se vuelve peligroso, llueve y nieva, hace frío.
La escena cambia, ya no lleva las riendas Maria Montessori, es un fraile quien guía los caballos, reconoce en él a Padre Pío.
La atmosfera cambia, es limpia, hay una luz blanca, el peligro desaparece. La calle desemboca en un atrio, Maria Pyle reconoce el atrio de Santa Maria de las Gracias. Padre Pio la mira y le dice:
“Ya hemos llegado.”
El sueño acaba y Maria Pyle inquieta, decide regresar a San Giovanni Rotondo, cuando llega, Padre Pío, sin dejarle decir nada, se acerca a ella y le dice:
“Bienaventurados los que se sientan a la derecha. Hemos llegado.”
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