CANNON EXPLICÓ POR QUÉ NO LLORASTE CUANDO TE AVISARON QUE HABÍA MUERTO TU PAPÁ (O TU MAMÁ)
Muchas personas lo viven así:
Y les dicen:
Pero Cannon lo explicó de otra manera.
No es que no te doliera.
Es que tu cuerpo decidió que todavía no era momento de sentirlo.
Walter Cannon describió cómo el cuerpo, ante una amenaza o una noticia devastadora, entra en un estado de alerta que prioriza la supervivencia inmediata sobre la emoción. Se corta el paso al sentimiento para que puedas funcionar: hacer llamadas, avisar, organizar, sostener a los demás. La emoción no desaparece, se queda pausada. Y cuando la alerta baja días o semanas después, llega de golpe, a veces en el momento menos esperado.
La idea incómoda es esta:
Pero aquí está lo importante:
No tienes que forzar el llanto ni desconfiar de ti si no llegó cuando "debía". Deja que tu cuerpo marque el ritmo: si en algún momento la emoción llega tarde, no la empujes ni la apures. Si pasan meses y sigues sintiéndote desconectado, sin poder llorar ni sentir nada respecto a la pérdida, busca acompañamiento profesional: a veces el cuerpo necesita ayuda para soltar lo que quedó guardado. El duelo no se mide en lágrimas el primer día. Se mide en el tiempo que te des para sentirlo, completo, cuando llegue.
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