Señor Dios, creador del cielo y de la tierra,
bendice esta planta que has creado.
Que al contemplarla recuerde siempre que Tú eres mi refugio y mi protección.
Llena mi hogar de paz, salud y amor, y acompáñame con tu gracia cada día.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
1. Invocación de protección
Ruda sagrada, hija de la tierra,
absorbe toda sombra y toda negatividad.
Que donde tú florezcas reine la paz,
que ningún mal encuentre camino hacia mí.
Así sea.
2. Invocación de limpieza
Hierba antigua, hierba sabia,
limpia mi camino y mi corazón.
Que se aleje el miedo,
que permanezca la luz,
que mi espíritu camine libre.
Así sea.
3. Invocación de prosperidad
Ruda verde, guardiana de la fortuna,
abre los caminos del trabajo,
de la abundancia y de la salud.
Que nunca falte el pan,
ni la alegría en este hogar.
Así sea.
En algunas tradiciones populares españolas y latinoamericanas también se recitan versos como:
"Ruda, ruda, que Dios te creó,
quita el mal y deja el amor."
Aunque menciona a Dios, este tipo de versos no pertenece a la liturgia cristiana; es una fórmula tradicional de origen popular.
También hay prácticas vinculadas a la ruda en corrientes como la brujería tradicional, el neopaganismo o algunas formas de magia popular. Esas invocaciones suelen llamar a la Tierra, a la Luna o a los cuatro elementos, por ejemplo:
Madre Tierra, recibe mi intención.
Que la ruda sea símbolo de renovación,
que el viento disperse lo viejo,
que el agua purifique,
que el fuego transforme
y que la tierra sostenga mi camino.
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